El camino hacia la profesión legal puede extenderse por aproximadamente tres años, desde la obtención de una calificación en bienes raíces hasta la superación del examen de admisión al Colegio de Abogados, pasando por la certificación como administrativo legal. Un evento específico sirvió como catalizador para esta aspiración profesional.
La motivación inicial surgió de una experiencia personal: el caso de un joven fue atendido por un profesional del derecho. Esta interacción temprana despertó el interés por la abogacía.
法曹 (Hōcō), término japonés que se refiere a la profesión legal, se convirtió en el objetivo final tras este encuentro.
