Las prótesis de cadera y rodilla, diseñadas para durar décadas, pueden fallar con el tiempo debido al desgaste y la corrosión, según un estudio publicado en la revista *Nature Communications*. Investigadores del Instituto Federal Suizo de Tecnología (EPFL) analizaron muestras de implantes retirados quirúrgicamente para revelar cómo estos materiales se degradan en el cuerpo humano.
El desgaste mecánico y la corrosión son los principales responsables de la degradación de las prótesis metálicas, explicó el equipo liderado por el profesor Bertrand Rochat. Según los hallazgos, las partículas liberadas por este proceso pueden generar inflamación local y, en casos extremos, requerir una nueva cirugía de reemplazo.
Los científicos identificaron dos mecanismos clave: la fricción entre componentes móviles y la reacción química con fluidos corporales. «Las prótesis no son eternas», advirtió Rochat. «Su vida útil depende del material, el diseño y las condiciones biomecánicas de cada paciente».
El estudio destaca que, aunque los implantes modernos han mejorado su durabilidad, el desgaste sigue siendo un desafío. Según datos de la NHS británica, alrededor del 10% de las prótesis de rodilla y cadera requieren revisión quirúrgica antes de los 15 años.
Los investigadores recomiendan desarrollar materiales más resistentes, como aleaciones de titanio o cerámicas avanzadas, para reducir el riesgo de fallos prematuros.
¿Qué materiales son los más afectados?
El estudio del EPFL confirmó que las aleaciones de cromo-cobalto —usadas en el 60% de las prótesis actuales— son especialmente vulnerables a la corrosión por picaduras (*pitting corrosion*), un fenómeno en el que pequeños puntos en la superficie del metal se degradan rápidamente al entrar en contacto con el líquido sinovial.
Por otro lado, las prótesis de titanio, aunque menos propensas a la corrosión, pueden sufrir desgaste por abrasión cuando interactúan con componentes de polietileno, según explicó la doctora Claudia Minguet, coautora del estudio.
¿Cómo se detecta el fallo de una prótesis?
Los síntomas más comunes incluyen dolor persistente, inflamación en la articulación y limitación de movimiento, según el Mayo Clinic. Sin embargo, en algunos casos, el desgaste puede ser asintomático hasta que se detecta mediante radiografías de seguimiento.
Los expertos del EPFL señalaron que los análisis de sangre también pueden revelar niveles elevados de iones metálicos, como cromo o cobalto, que indican corrosión activa en el implante.
¿Qué alternativas existen para prolongar su vida útil?
El estudio sugiere que el diseño de prótesis con superficies más lisas y recubrimientos de diamante-like carbon (DLC) podría reducir significativamente el desgaste. Además, los investigadores proponen monitorear de cerca a pacientes con factores de riesgo, como obesidad o actividad física intensa.

Según la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS), las revisiones periódicas con resonancia magnética y análisis de fluidos articulares son clave para anticipar fallos.
El equipo del EPFL ya trabaja en prototipos de prótesis con recubrimientos de zirconia, un material cerámico que promete mayor resistencia al desgaste que los actuales.
¿Cuánto cuesta reparar una prótesis fallida?
El costo de una revisión quirúrgica por fallo de implante varía según el país. En Estados Unidos, el gasto promedio supera los $20,000 USD, mientras que en Europa ronda los €15,000, según datos de la OCDE. Este costo incluye no solo la cirugía, sino también hospitalización y rehabilitación.
En España, el Sistema Nacional de Salud (SNS) cubre estas intervenciones, aunque los tiempos de espera pueden alargarse en regiones con alta demanda, según informaron fuentes del Ministerio de Sanidad.
Los expertos insisten en que la prevención —como mantener un peso saludable y evitar impactos fuertes— es clave para extender la vida de las prótesis.
