La versión australiana de Married at First Sight, un reality show de citas que se originó en Dinamarca en 2013, se encuentra en el centro de la polémica tras la abrupta salida de dos de sus participantes, Harrison Lomu y Bronte Karungalekar.
Según declaraciones de Karungalekar, una reportera deportiva, el canal Nine no pudo presentar “pruebas de agresión sexual o violencia doméstica” en relación con las acusaciones que llevaron a su expulsión y la de Lomu. La pareja fue informada de su exclusión del programa poco después de que Karungalekar solicitara tiempo para considerar sus opciones.
Lomu, un corredor financiero, expresó su conmoción y tristeza al ser notificado sobre la investigación interna iniciada a raíz de una denuncia anónima recibida a través de un mensaje directo de una cuenta falsa. En un comentario publicado en Instagram, Lomu cuestionó cómo se pudo llegar a una acusación de agresión sexual sin pruebas y sin que su verificación de antecedentes revelara ningún problema.
Karungalekar reveló haber recibido un mensaje de una cuenta anónima instándola a “huir” y advirtiéndole sobre el comportamiento manipulador de Lomu y sus supuestas infidelidades. La pareja denunció que la decisión de Channel Nine se basó en videos de TikTok sin evidencia concreta, a pesar de haber superado un riguroso proceso de selección.
Según informes del Daily Mail, los productores sugirieron a Lomu que abandonar el programa sería lo mejor para su salud mental, una sugerencia que él considera una excusa. Lomu ha mantenido su inocencia en redes sociales, afirmando que “los que saben, saben la verdad” y que “las oportunidades se van, pero nunca deben definirte”.
Hasta el momento, Channel Nine no ha respondido a los comentarios de Lomu y Karungalekar.
Es importante destacar que la adaptación australiana de Married at First Sight se diferencia de la versión original al centrarse en ceremonias de compromiso en lugar de matrimonios legalmente vinculantes.
