La resistencia al tratamiento en salud mental se define como la situación en la que una condición o enfermedad no mejora con el tratamiento estándar y adecuadamente implementado. En psiquiatría, por ejemplo, la depresión resistente al tratamiento se diagnostica cuando los síntomas depresivos no se reducen a la mitad, según el método de cálculo utilizado, tras haber probado dos fármacos diferentes. Esta condición es relativamente común entre las personas que han utilizado o están utilizando antidepresivos, y a menudo implica haber probado múltiples medicamentos.
Según datos de Duodecim, la depresión resistente al tratamiento suele abordarse de manera pasiva, es decir, sin intervención adicional. Se recomienda a los médicos considerar combinaciones de fármacos, terapias de choque e incluso psicoterapia de forma más activa para estos pacientes.
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