Madrid, España – Para pacientes que no responden a los tratamientos convencionales, el Hospital Universitario 12 de Octubre en Madrid ofrece una nueva esperanza para la depresión resistente. Pilar, una joven que prefirió mantener su identidad en reserva, llevaba dos años tomando antidepresivos sin experimentar mejoría alguna. “No notaba ningún avance”, confiesa. “Era imposible recuperar mi vida normal, relacionarme con los demás o incluso conmigo misma, a pesar de la medicación y el tratamiento”.
Tras dos años sin resultados positivos, Pilar accedió al programa de depresión resistente y neuromodulación cerebral no invasiva del Servicio de Psiquiatría del hospital. Este programa emplea dos técnicas de neuroestimulación no invasivas: la estimulación magnética transcraneal, que utiliza campos magnéticos para modular los circuitos cerebrales, y la estimulación eléctrica transcraneal.
“Llevo un año y medio en esta unidad. He recibido tres ciclos de estimulación magnética y ahora me encuentro mucho mejor. Aún no estoy al 100%, pero sí mejor que en cualquier otro momento de estos años”, asegura Pilar.
Desde su implementación en 2017, el programa ha tratado a casi 200 pacientes con depresión resistente, siempre en combinación con fármacos antidepresivos. Según Isabel Martínez Grass, coordinadora del programa, “Estos son pacientes con cuadros graves. La Agencia Europea del Medicamento define la depresión resistente como aquella que no responde a dos ciclos completos de tratamiento farmacológico específico. Se trata de depresiones crónicas que causan un gran sufrimiento y suelen persistir durante al menos un año”.
La estimulación magnética transcraneal se realiza colocando un gorro personalizado que identifica los puntos específicos a estimular. La estimulación eléctrica, por su parte, utiliza un par de electrodos colocados en el cuero cabelludo.
La duración del tratamiento con estimulación magnética varía, con sesiones que pueden durar desde 3 hasta 40 minutos, dependiendo de las características clínicas de cada paciente. Las sesiones de estimulación eléctrica tienen una duración de 20 minutos. El número total de sesiones se adapta a las necesidades individuales de cada persona.
Los resultados de estos tratamientos son prometedores. “Con la estimulación magnética, entre el 65% y el 70% de los pacientes experimentan una mejoría significativa, aunque no siempre una remisión completa. La remisión se observa en el 60-65% de los casos. Con la estimulación eléctrica, entre el 60% y el 65% de los pacientes responden bien a la terapia, logrando una remisión en el 55-60%”, explica Martínez Grass.
Ambas técnicas son bien toleradas por los pacientes. “Al ser no invasivas, no presentan efectos secundarios importantes en comparación con los tratamientos farmacológicos. Pueden causar molestias locales leves, como cosquilleo, enrojecimiento o dolor de cabeza, que suelen ser transitorios y desaparecen en unas horas. Estos efectos se presentan en aproximadamente el 10% de los casos”, afirma la psiquiatra.
Pilar reconoce haber experimentado molestias en el cuero cabelludo y dolor de cabeza, pero recomienda a otras personas que se encuentren en una situación similar que “confíen en los profesionales sanitarios y en la posibilidad de mejorar”.
