Martinsville, Virginia, experimenta un renacimiento económico gracias a la inversión en vivienda asequible y la diversificación industrial. Un reciente informe del Federal Reserve Bank de Richmond destaca el caso de esta ciudad, ubicada en el sur de Virginia, como un ejemplo de éxito en la atracción de población joven y el impulso del crecimiento económico en una zona rural tradicionalmente en declive.
Suzanne Holland, especialista regional de divulgación del Richmond Fed, y Kate Keller, presidenta de la Harvest Foundation, una organización sin fines de lucro que opera en Martinsville y el condado de Henry, compartieron sus perspectivas sobre esta transformación en el podcast “Speaking of the Economy”. Holland explicó que el programa “Community Conversations” del Richmond Fed busca comprender las dinámicas económicas locales a través del diálogo directo con líderes empresariales y comunitarios en todo el distrito, que abarca Maryland, Virginia Occidental, Virginia, las Carolinas y el Distrito de Columbia.
La elección de Martinsville como destino de una de estas conversaciones se debió a su inusual trayectoria: después de décadas de pérdida de población, la ciudad ha comenzado a crecer, atrayendo a residentes en edad laboral y rejuveneciendo su demografía. “Queríamos entender por qué”, señaló Holland, añadiendo que la falta de vivienda asequible es un obstáculo común para el crecimiento en las comunidades rurales, pero Martinsville ha logrado avanzar en este ámbito.
La Harvest Foundation, nacida de la venta del hospital local en 2002, ha jugado un papel crucial en este proceso. Keller describió la fundación como un modelo de desarrollo comunitario único, que ha canalizado los recursos obtenidos de la venta del hospital hacia inversiones estratégicas en la comunidad. “Nuestro enfoque es amplio e incluye inversiones en vivienda, revitalización comunitaria, educación y desarrollo de la fuerza laboral”, explicó Keller.
Uno de los proyectos exitosos impulsados por la Harvest Foundation ha sido la construcción de diez viviendas unifamiliares de estilo cottage en el centro de Martinsville, destinadas a trabajadores. Estas viviendas, construidas en colaboración con la ciudad, la United Way, la Comisión de Planificación del Distrito y un constructor local, fueron financiadas en parte por Virginia Housing y están sujetas a la ocupación por parte de sus propietarios, evitando su uso como propiedades de alquiler. Otro proyecto innovador es la implementación de un modelo de fideicomiso de tierras comunitarias en la comunidad de Villa Heights, donde la tierra se mantiene en fideicomiso y los propietarios adquieren la vivienda, compartiendo una parte de las ganancias en caso de venta para mantener la asequibilidad a largo plazo.
Además de la vivienda unifamiliar, la Harvest Foundation ha colaborado con un promotor inmobiliario con sede en Roanoke para renovar edificios existentes, como antiguas escuelas, una tienda de comestibles y un banco, transformándolos en apartamentos. Estos proyectos incluyen una combinación de unidades a precio de mercado y unidades asequibles, financiadas a través de un fondo de vivienda municipal.
Keller enfatizó la importancia de las asociaciones y la construcción de capacidad local para llevar a cabo estos proyectos. “En una comunidad pequeña, las relaciones ya existen”, comentó, “pero a menudo falta la experiencia técnica necesaria. Contratamos a un consultor especializado en desarrollo de viviendas para que nos guiara y nos ayudara a construir esa capacidad internamente”.
Holland destacó que la clave del éxito de Martinsville radica en su capacidad para diversificar su economía, pasando de una base industrial centrada en los textiles y los muebles a sectores más avanzados. La comunidad ha demostrado una gran pasión por fomentar su ecosistema emprendedor y ha realizado inversiones estratégicas a largo plazo. “Martinsville está manteniendo su identidad, pero evolucionando”, concluyó Holland, anticipando un futuro prometedor para la ciudad.
La experiencia de Martinsville ofrece valiosas lecciones para otras comunidades rurales que enfrentan desafíos similares, como la necesidad de paciencia, la búsqueda de experiencia externa y la importancia de construir sólidas alianzas.
