Investigadores descubrieron que las cochinillas codifican dos genes en un mismo tramo de ADN mitocondrial, revelando genes que previamente se consideraban ausentes. Según Phys.org, este mecanismo de genes superpuestos permite al insecto optimizar el espacio genético, desafiando las nociones convencionales sobre la estructura y organización del genoma mitocondrial.
¿Cómo logran las cochinillas codificar dos genes en un solo tramo de ADN?
El fenómeno ocurre a través de la superposición de marcos de lectura. De acuerdo con la información de Phys.org, las cochinillas utilizan una misma secuencia de nucleótidos para almacenar dos instrucciones genéticas distintas. Esto significa que la maquinaria celular lee el mismo tramo de ADN en diferentes puntos de inicio, extrayendo dos proteínas diferentes de una sola cadena.
Esta configuración permite que el organismo mantenga funciones biológicas esenciales sin necesidad de expandir el tamaño físico de su mitocondria. El resultado es un genoma extremadamente compacto pero altamente eficiente.
¿Por qué estos genes permanecieron ocultos para la ciencia?
La detección de estos genes fue difícil debido a las limitaciones de las herramientas de secuenciación estándar. Según reporta Phys.org, los análisis genéticos tradicionales suelen identificar un solo gen por tramo, ignorando la posibilidad de que exista una segunda secuencia superpuesta.
Los investigadores solo pudieron identificar estos genes «ocultos» al analizar minuciosamente cómo se traducen las secuencias de ADN en proteínas reales. Al observar la estructura final de las proteínas, el equipo confirmó que la información estaba allí, aunque camuflada bajo la apariencia de un único gen.
¿En qué se diferencia este hallazgo de la genética mitocondrial común?
La mayoría de los genomas mitocondriales en animales siguen una estructura lineal y predecible, donde cada gen ocupa su propio espacio. El caso de las cochinillas rompe este esquema. Mientras que otros organismos eliminan genes no esenciales para reducir el tamaño del genoma, las cochinillas optaron por la superposición.
Este descubrimiento sugiere que la evolución ha encontrado formas alternativas de almacenamiento de datos biológicos. De acuerdo con Phys.org, el hallazgo obliga a los genetistas a reconsiderar la posibilidad de que otros organismos también posean genes ocultos que han pasado desapercibidos en estudios previos por depender de marcos de lectura superpuestos.
