81
Un desarrollador de software con sede en Texas implementó un «interruptor de apagado» (kill switch) como represalia ante un inminente despido, diseñado para activarse en caso de su terminación laboral. El sistema funcionó según lo planeado: tras ser despedido, los empleados de la compañía fueron bloqueados de sus sistemas y sus archivos fueron eliminados, sumiendo a la empresa en el caos.
