Una reciente investigación publicada en la revista de Otorrinolaringología revela que los niveles elevados de azúcar en sangre asociados con la diabetes pueden aumentar significativamente el riesgo de pérdida auditiva. Según información de Harvard Health, la diabetes no controlada puede dañar los vasos sanguíneos con el tiempo, lo que lleva a complicaciones conocidas como enfermedades cardíacas, renales y problemas de visión debido al daño en la retina (retinopatía), así como daño nervioso (neuropatía).
Detalles del Estudio
Los investigadores analizaron datos de 17 estudios que incluyeron a 3910 personas con diabetes y 4084 personas sin la enfermedad. Los resultados mostraron que entre el 41% y el 72% de las personas con diabetes experimentaban pérdida auditiva. El estudio indica que el riesgo promedio de pérdida auditiva en personas con diabetes es más de cuatro veces mayor en comparación con aquellos que no la padecen, y que esta pérdida auditiva es más pronunciada en las frecuencias altas.
Las personas con diabetes no controlada, evidenciado por niveles elevados de hemoglobina glucosilada (que refleja el nivel promedio de azúcar en sangre durante los últimos tres meses), tienen un mayor riesgo de sufrir pérdida auditiva de moderada a severa. El riesgo de pérdida auditiva se duplicó en aquellos que habían vivido con diabetes durante diez años o más.
Los investigadores recomiendan que las personas con diabetes consulten a su médico ante cualquier síntoma o problema de salud inusual, incluso si es leve, y soliciten una derivación a un audiólogo para un examen auditivo. Mantener los niveles de azúcar en sangre dentro del rango normal puede ayudar a prevenir un mayor daño al oído.
Prevención de Complicaciones de la Diabetes
Para prevenir las complicaciones de la diabetes, el Ministerio de Salud de Egipto enfatiza la importancia de seguir estos consejos:
- Seguir una dieta saludable y equilibrada.
- Realizar actividad física regularmente.
- Mantener un peso saludable.
- Evitar el tabaquismo.
El Ministerio también recomienda que las personas en riesgo se realicen pruebas de azúcar en sangre periódicamente, incluyendo:
- Personas mayores de 45 años, especialmente aquellas con obesidad.
- Personas menores de 45 años con factores de riesgo de diabetes, como antecedentes familiares u obesidad.
- Mujeres que han tenido diabetes gestacional.
- Personas con presión arterial alta o niveles altos de colesterol.
- Personas que no realizan actividad física regularmente.
