Una dieta alta en grasas puede desregular la composición de la microbiota intestinal y disminuir su riqueza, según un estudio publicado en la revista Cells. Este desequilibrio, conocido como disbiosis, se asocia con un aumento del estrés oxidativo y una alteración de la barrera intestinal, lo que favorece la inflamación sistémica. Los investigadores destacan que estos efectos son parte de las consecuencias metabólicas y fisiológicas del consumo excesivo de grasas, incluyendo hiperinsulinemia, resistencia a la insulina, dislipidemia y sobreestimulación del sistema nervioso simpático y del sistema renina-angiotensina. Además, la disbiosis inducida por la dieta alta en grasas puede provocar un aumento de la permeabilidad intestinal y la fuga de bacterias o componentes microbianos al torrente sanguíneo, contribuyendo al estado inflamatorio crónico. El estudio subraya la importancia de considerar intervenciones dietéticas, como el uso de antioxidantes dietéticos y bioactivos naturales, así como agentes farmacológicos, para mitigar estos efectos adversos en la salud metabólica y gastrointestinal.
Dieta alta en grasa, disbiosis intestinal y estrés oxidativo: relación sinérgica y estrategias antioxidantes
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