El impacto emocional de los contenidos digitales en el consumo actual se manifiesta en la conexión profunda que los usuarios establecen con diversas franquicias de entretenimiento. Un ejemplo de este fenómeno es el caso de «Digital Circus», que ha logrado posicionarse como un referente de apoyo para parte de su audiencia.
A través de la plataforma TikTok, la usuaria @soydayiiii compartió su experiencia personal con la obra, afirmando que «Digital Circus siempre será mi lugar seguro cuando estoy y este mal», expresando además su deseo de que esta situación continúe.
Este tipo de testimonios pone de relieve la relevancia de la propiedad intelectual en la economía de la atención, donde los productos digitales no solo cumplen una función de entretenimiento, sino que generan vínculos afectivos significativos con el consumidor.
