Dilbert: Crítica ácida a la vida corporativa y sus personajes icónicos

by Editora de Entretenimiento

El mundo de Dilbert, creado por Scott Adams, es un espejo satírico de la vida corporativa que, a pesar de su sencillez, sigue resonando con millones de lectores. Una de las tiras más representativas muestra al jefe anunciando despidos masivos, pero asegurando a los empleados restantes que sus puestos están a salvo. La reacción de Dilbert, Alice, Wally y el becario Asok es un júbilo inesperado, seguido por la decisión del jefe de cancelar una capacitación sobre el «síndrome del superviviente».

Un orden corporativo inmutable

El jefe, conocido como Pointy-haired Boss (PHB) por su peculiar peinado que recuerda a cuernos demoníacos, es un personaje perpetuamente incompetente. Viste siempre el mismo traje conservador y su nombre nunca se menciona.

La trama gira en torno a tres ingenieros – Dilbert, Wally y Alice – que trabajan bajo su mando. Todos son inteligentes y creativos, pero constantemente se ven superados por la ineptitud del PHB y las fuerzas externas. Wally, el más veterano, afronta la situación con cinismo y una ética laboral prácticamente nula. Alice descarga su frustración gritando y poniendo caras a sus compañeros. Dilbert, el alter ego del autor, es más melancólico y sus intentos de encontrar el amor siempre terminan en fracaso.

En cuanto al vestuario, Wally y Dilbert optan por camisas blancas de manga corta y corbatas estrechas. Asok, representando a la juventud, se atreve con camisas de colores y manga larga, aunque sin renunciar a la corbata. Alice, por su parte, prefiere trajes de corte clásico. Este estilo era común entre los ingenieros de empresas como IBM, NASA y Pacific Bell, donde Scott Adams trabajó en los años 80.

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La dinámica en el mundo de Dilbert es predecible: los ingenieros tienen razón, el jefe está equivocado, pero siempre impone su criterio. Nada cambia, nada evoluciona. Aunque eventos externos, como la crisis financiera de 2008, se insinúan en algunas tiras, la corporación los absorbe y continúa su curso, produciendo productos de baja calidad que los ingenieros podrían mejorar fácilmente si se les permitiera. Esta inmutabilidad define el universo de Dilbert.

La genialidad de Adams reside en la introducción de Dogbert y Catbert, dos animales parlantes que aportan caos e imprevisibilidad al sistema. Dogbert, un pequeño perro con grandes ambiciones, sueña con dominar el mundo. Catbert, un gato rojo y venenoso, dirige el departamento de recursos humanos y es capaz de inspirar al PHB con ideas aún más descabelladas.

Sin Dogbert y Catbert, el cómic se estancaría en la repetición. Aunque a veces se acerca a ese punto, los lectores no parecen importarle, de la misma manera que a los niños les gusta escuchar la misma historia una y otra vez. No se trata de la trama en sí, sino de la reafirmación de certezas vitales.

Rodeado de idiotas, la resistencia es inútil

Y en el caso de Dilbert, hay dos.

La primera: cuando no te gusta tu trabajo

Tento článek je exkluzivním obsahem pro předplatitele Deníku N.

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