La dirección de Polar Train LNG, una empresa estadounidense que desarrolla un proyecto de gas natural licuado de 25.000 millones de dólares en Alaska, renunció tras descubrir que el gigante energético ruso Novatek estaba financiando y controlando el proyecto sin las autorizaciones necesarias del Departamento del Tesoro de EE. UU.
Renuncias masivas en Polar Train LNG
La cúpula directiva de Polar Train LNG dimitió en septiembre, encabezada por su exdirector ejecutivo, Joel Riddle, tras constatar la influencia rusa en la compañía. Según Riddle, las preocupaciones sobre la injerencia de Novatek, una empresa sujeta a sanciones estadounidenses, motivaron su salida inmediata junto a otros altos ejecutivos, como el director financiero Dan Chandra y el vicepresidente ejecutivo Jim Smith. Riddle declaró que, inicialmente, fue inducido a creer que los fondos provenían de Tech Wave, una firma con sede en los Emiratos Árabes Unidos, y de Gentry Beach, un empresario estadounidense. No obstante, Riddle aclaró más tarde que Beach no poseía inversiones, cargos ejecutivos ni propiedad alguna en la entidad.
Renuncié como director ejecutivo de Polar LNG porque me preocupaba que la empresa rusa Novatek estuviera financiando el proyecto y controlando en última instancia su dirección estratégica.
Joel Riddle, exdirector ejecutivo de Polar LNG
La empresa ha rechazado categóricamente estas alegaciones. En un comunicado oficial, Polar LNG describió a Riddle como un «empleado descontento» y afirmó que sus actividades de desarrollo se ejecutan en estricto cumplimiento con la legislación aplicable en Estados Unidos. La compañía informó que Riddle fue despedido por causas justificadas seis días después de que este presentara su renuncia. Tim Talkington, quien también funge como presidente de la empresa matriz Polar Eagle LNG, cuenta con una trayectoria de 17 años en Goldman Sachs, incluyendo su gestión como CEO de Goldman Sachs Bank Russia hasta agosto de 2022.
El papel de Novatek y las negociaciones diplomáticas
El proyecto, que busca exportar gas natural desde la ladera norte de Alaska a los mercados asiáticos para finales de 2030, contemplaba la reutilización de infraestructura de licuefacción destinada originalmente a la planta Arctic LNG 2 de Novatek en Siberia. Correspondencia interna revisada por medios internacionales muestra que ejecutivos de Novatek, entre ellos el CEO Leonid Mikhelson y el vicepresidente Denis Solovyov, discutieron la transferencia de hasta 15 millones de dólares para mantener la operatividad del emprendimiento. Solovyov llegó a escribir a Riddle en septiembre indicando que los primeros cinco millones de dólares debían recibirse de forma inmediata.

La revelación sobre el financiamiento ha cobrado una dimensión geopolítica significativa. Según reportes, el proyecto fue objeto de conversaciones en septiembre entre el presidente ruso Vladimir Putin y los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. Las negociaciones formaban parte de un diálogo más amplio destinado a finalizar la guerra en Ucrania. Se discutió la posibilidad de que Novatek aportara su experiencia técnica para la terminal en Alaska a cambio de que Washington levantara las restricciones impuestas al proyecto Arctic LNG 2, sancionado desde 2023. Aunque el gobierno de Estados Unidos ha suspendido temporalmente ciertas sanciones rusas para facilitar las conversaciones de paz, la relación entre el proyecto Polar LNG y el Kremlin ha generado un intenso escrutinio.
Investigaciones sobre posibles violaciones de sanciones
La situación legal del proyecto permanece bajo una nube de incertidumbre. Memos del bufete de abogados Baker Botts, adjuntos a la documentación de salida de Riddle, advierten que los encargados de hacer cumplir las sanciones en el Departamento del Tesoro habían señalado «posibles preocupaciones relacionadas con sanciones a Rusia». Polar LNG ha confirmado que presentó una solicitud ante la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para obtener una licencia que permitiera la compra de una estructura de gravedad inacabada propiedad de Novatek. Por su parte, un funcionario del Departamento del Tesoro declaró que la entidad toma las violaciones de sanciones «extremadamente en serio».

Mientras la investigación interna sobre las denuncias de Riddle continúa, la empresa mantiene que su objetivo es licuar el gas del North Slope para su transporte en buques rompehielos. Queda pendiente determinar si las autoridades estadounidenses permitirán que una empresa con vínculos financieros y tecnológicos directos con Novatek dirija un activo estratégico en suelo estadounidense.
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