Las escuelas están estableciendo límites claros para los disfraces de los estudiantes, buscando evitar atuendos que puedan ser considerados demasiado terroríficos o inapropiados. Directores de centros educativos han informado a los padres que los disfraces deben ser alegres y no causar temor, recordando incidentes recientes como la aparición de disfraces de “El Juego del Calamar” en alumnos de primaria.
Las restricciones se extienden a personajes populares de series y películas. “Tuvimos alumnos de tercero y cuarto de primaria que querían disfrazarse de Merlina Addams, pero les dijimos que no. Otro estudiante quería venir con la máscara de Scream”, explicó una directora, quien prefiere fomentar un ambiente festivo y amable. En el colegio Cardinal Mercier, se hace una distinción clara entre el carnaval y Halloween, mientras que en La Louvière, la celebración del carnaval se pospone hasta el 13 de marzo, aunque también con ciertas limitaciones.
Además de los disfraces en sí, las escuelas también están pidiendo a los padres que eviten el uso de accesorios que puedan representar un peligro, como espadas o varitas mágicas. Para los niños más pequeños en preescolar, se recomienda optar por disfraces sencillos y fáciles de poner, teniendo en cuenta que aún están en proceso de aprendizaje de la autonomía.
En cuanto a las tendencias, los disfraces hechos a mano son poco comunes, excepto en preescolar, donde a menudo se crean en clase. La mayoría de los disfraces se compran en tiendas, y las series y los dibujos animados siguen siendo las principales fuentes de inspiración.
Sin accesorios
Las escuelas, en general, solicitan evitar los accesorios que puedan complementar los disfraces, instando a los padres a no enviar espadas, varitas mágicas u otros objetos que puedan ser utilizados como armas y potencialmente causar lesiones.
Para los más pequeños de infantil, los profesores aconsejan no optar por disfraces de una sola pieza, “principalmente por una cuestión de facilidad, ya que están en la etapa de aprendizaje de la limpieza”, comentó un director.
En cuanto a las tendencias, los disfraces hechos a mano son poco comunes, excepto en preescolar, donde a menudo se crean en clase. “Tenemos muchos disfraces comprados en tiendas”, señalan las escuelas. Las series y los dibujos animados siguen siendo las principales inspiraciones.
