Un médico que sobrevivió al brote de ébola en 2014-2016 advierte que la nueva ola de casos podría ser «probablemente mucho peor» de lo que se ha hecho público hasta ahora. En una entrevista reciente, el profesional —que prefiere mantener su identidad en reserva por razones de seguridad— compartió su perspectiva tras analizar los patrones actuales de transmisión y las limitaciones en la respuesta sanitaria global.
Según sus observaciones, la falta de coordinación entre países y la subestimación inicial de la gravedad del brote han retrasado la implementación de medidas clave, como el refuerzo de protocolos de aislamiento y la distribución oportuna de vacunas experimentales. «Lo que vemos hoy no es solo un aumento en los casos confirmados, sino un escenario que podría estar subregistrado», declaró el especialista, quien subrayó la necesidad de transparencia en los datos epidemiológicos para evitar una crisis de mayores proporciones.
El profesional también destacó la importancia de aprender de experiencias previas, como la respuesta tardía en África Occidental, donde la demora en declarar el brote agravó su impacto. «La diferencia entre contener un brote y permitir que se convierta en una emergencia global suele estar en los primeros días de detección», explicó.
Aunque no proporcionó cifras exactas sobre la magnitud actual del brote, advirtió sobre la posibilidad de que la propagación sea más extensa de lo informado oficialmente, especialmente en regiones con sistemas de salud frágiles. Su llamado es a priorizar la vigilancia epidemiológica y la colaboración internacional para evitar que la situación escale.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido alertas previas sobre el riesgo de brotes en zonas de conflicto y con acceso limitado a servicios médicos, pero el médico sobreviviente señala que, en esta ocasión, los indicadores sugieren un escenario más complejo.
