El escándalo médico que conmociona Rumanía: la doctora conocida como «La Parca» investigada por cuatro muertes
Bucarest, 28 de abril de 2026 — Un caso que ha sacudido al sistema sanitario rumano vuelve a estar en el centro de la atención pública. La doctora Maria Miron, anestesista y especialista en cuidados intensivos del Hospital Sfântul Pantelimon de Bucarest, será investigada formalmente por cuatro cargos de homicidio calificado y uno de instigación al falso intelectual, según confirmaron fuentes judiciales este martes.
El caso, conocido como el «escándalo de la noradrenalina», ha generado una ola de indignación en el país tras revelarse que al menos 17 pacientes murieron en circunstancias sospechosas en la unidad de terapia intensiva del hospital entre el 4 y el 7 de abril de 2024. Las investigaciones apuntan a que los médicos involucrados habrían manipulado deliberadamente las dosis de noradrenalina —un fármaco esencial para estabilizar la presión arterial en pacientes críticos— con el presunto objetivo de «liberar camas» en la unidad.
De «La Parca» a acusada: el perfil de Maria Miron
Maria Miron, de 52 años, se ha convertido en una figura polémica en Rumanía. Apodada «Doamna cu coasa» («La Parca» en español) por colegas y en redes sociales, la doctora fue detenida preventivamente en agosto de 2024 junto a su colega Mirela Păiuș, aunque ambas fueron liberadas días después por decisión de la Corte de Apel de Bucarest. Ahora, el fiscal ha decidido ampliar la investigación, citando a todos los médicos implicados para notificarles formalmente los nuevos cargos.

El abogado Adrian Cuculis, quien representa a varios de los acusados, declaró este martes que las audiencias continuarán en los próximos días, con especial atención en la «cambio de calificación» de los delitos. «Se trata de un caso complejo, donde las decisiones médicas en situaciones de emergencia están siendo analizadas bajo un microscopio legal», señaló Cuculis, aunque evitó dar más detalles sobre la estrategia de defensa.
¿Qué pasó realmente en el Hospital Pantelimon?
Todo comenzó con una denuncia anónima presentada por una enfermera del hospital en abril de 2024. Según su testimonio, en un lapso de solo cuatro días, 17 pacientes en estado crítico fallecieron tras recibir dosis inusualmente bajas de noradrenalina. La acusación inicial sugería que los médicos habrían reducido intencionalmente la administración del medicamento para acelerar la muerte de pacientes con pronósticos reservados, una práctica que, de confirmarse, constituiría un delito grave.
El hospital y el Ministerio de Salud rumano realizaron investigaciones internas que, en un principio, descartaron irregularidades. Sin embargo, las interceptaciones telefónicas incluidas en el expediente judicial revelaron conversaciones entre los médicos donde se discutía abiertamente «quién debía ser reanimado y quién no», según fuentes cercanas al caso. Estas grabaciones fueron clave para que la fiscalía ampliara los cargos esta semana.
Cazul „Noradrenalina” de la Spitalul Pantelimon: ancheta extinsă pentru 4 omoruri calificat. Dr. Maria Miron, poreclită „Doamna cu coasa”, va fi cercetată penal. Detalii în articolul de mai jos. https://t.co/XXXXXX
— Observator News (@ObservatorNews) April 28, 2026
Un caso que divide a la opinión pública
El escándalo ha reavivado el debate sobre la ética médica en Rumanía, un país donde el sistema de salud pública enfrenta problemas crónicos de financiamiento y sobrecarga. Mientras algunos sectores defienden a los médicos, argumentando que las decisiones en terapia intensiva son extremadamente complejas, otros exigen penas ejemplares. «No se trata de errores médicos, sino de un patrón deliberado de negligencia con consecuencias fatales», declaró un familiar de una de las víctimas en una entrevista con Libertatea.

Por su parte, el Colegio de Médicos de Rumanía ha evitado pronunciarse oficialmente sobre el caso, aunque fuentes internas reconocen que «la reputación de la profesión se ha visto seriamente afectada».
¿Qué sigue en la investigación?
Los médicos implicados deberán presentarse ante el Parquet de Bucarest en los próximos días para ser notificados formalmente de los nuevos cargos. La fiscalía también evaluará si ampliar la investigación a otros posibles cómplices, incluyendo personal administrativo del hospital.
Mientras tanto, Maria Miron —quien hasta ahora ha guardado silencio— podría enfrentar una pena de hasta 25 años de prisión si es declarada culpable de homicidio calificado. El caso promete mantenerse en los titulares en las próximas semanas, mientras la justicia rumana intenta esclarecer uno de los episodios más oscuros de su sistema sanitario reciente.
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