La caída del dólar genera preocupación en los sectores productivos de Colombia, especialmente entre los exportadores, quienes ven reducidos sus ingresos en pesos con una Tasa Representativa del Mercado (TRM) cercana a los $3.655.
Según Laura Clavijo, directora de Investigaciones de Bancolombia, la tasa de cambio ha experimentado una apreciación significativa, acumulando un 14% a lo largo de 2025. En los primeros días de enero, la tasa de cambio se ha mantenido por debajo de los $3.700, influenciada por las expectativas de monetización derivadas de las operaciones de canje de deuda del gobierno nacional.
Clavijo recordó la reciente emisión de bonos colombianos en el mercado internacional por US$5.000 millones, una operación que, aunque aún no se ha monetizado por completo, ya se refleja en las expectativas del mercado. Esta situación se suma a las monetizaciones previas realizadas en diciembre y otros meses, contribuyendo a la baja actual de la tasa de cambio.
¿A quiénes afecta?
Germán Bahamón, presidente de la Federación Nacional de Cafeteros, señaló que, si bien un dólar bajo puede parecer una buena noticia para algunos, para un país dependiente de la producción y exportación, una revaluación tan rápida implica costos reales.
“Perdemos competitividad y disminuyen los ingresos de quienes generan divisas y promueven el desarrollo económico. En el caso del café, el impacto es directo y fácilmente comprensible. En el último año, la tasa de cambio se ha apreciado en aproximadamente $746 por dólar, lo que ha significado una pérdida de entre $500.000 y $550.000 por cada carga de café exportada, en comparación con los ingresos del año anterior. En otras palabras, el mismo café, con la misma calidad y el mismo esfuerzo, genera hoy $500.000 menos por carga debido a la revaluación del peso”, explicó Bahamón.
Bahamón añadió que esta situación afecta a miles de familias cafeteras, incluso a aquellas que mantienen altos estándares de calidad y sostenibilidad. “Proteger la competitividad no es buscar privilegios, sino salvaguardar los ingresos del sector rural, el empleo y las exportaciones. Actualmente, el cafetero recibe menos pesos por cada dólar, mientras que sus costos aumentan debido a la inflación, el incremento del salario mínimo y las elevadas tasas de interés previstas para 2026”, afirmó.
El presidente de la Federación Nacional de Cafeteros considera que esta combinación de factores reduce los márgenes de rentabilidad y pone en riesgo la inversión y la producción. Por ello, enfatizó la necesidad de una política fiscal seria y creíble, con un gasto eficiente y una recaudación que no penalice la formalidad ni la producción, para que la tasa de cambio se convierta nuevamente en un aliado del sector productivo.
Javier Díaz, presidente de Analdex, también expresó su preocupación por la baja del dólar, destacando que la revaluación del peso tiene un impacto directo en los ingresos de los exportadores del país.
“La tasa de equilibrio debería rondar los $4.200, pero nos estamos acercando a los $3.600, lo que implica $600 menos por cada dólar exportado. La presión sobre la rentabilidad de los exportadores se debe, en primer lugar, al efecto contable directo: por cada dólar exportado se reciben menos pesos. Si el exportador tiene costos mayoritariamente en pesos y no puede reducirlos al mismo ritmo, su margen operativo disminuye”, explicó Díaz.

Díaz explicó que los sectores más vulnerables son aquellos con altos costos internos y limitada capacidad para trasladar los precios al mercado externo, como el café verde, el banano y las flores.
Por el contrario, un dólar bajo beneficia a quienes planean viajar, ahorrar en dólares o realizar compras internacionales, ya que los productos resultan más económicos en comparación con el año anterior.
