El dolor crónico prolongado no solo es molesto en sí mismo, sino que, según investigadores de la Universidad de Glasgow, también es un factor de riesgo para la hipertensión arterial que a menudo se pasa por alto y se subestima.
El estudio involucró a 206.963 adultos de entre 40 y 69 años, reclutados a través de la base de datos de salud UK Biobank. Los investigadores compararon diferentes tipos y grados de dolor con la prevalencia de la presión arterial alta y analizaron muestras de sangre para medir los niveles de inflamación.
Riesgo hasta un 75% mayor
La relación fue más clara en personas con dolor en múltiples áreas del cuerpo, quienes presentaron un riesgo un 75% mayor de desarrollar hipertensión. “Cuanto más extendido sea el dolor, mayor será el riesgo de presión arterial alta”, afirma la profesora Jill Pell, autora principal de la Universidad de Glasgow, en un comunicado de prensa.
