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Dolor de Espalda Crónico: Hormona Podría Aliviar el Malestar

by Editora de Salud

El dolor lumbar (DL) es uno de los problemas de salud más comunes en todo el mundo, que afecta a personas de todas las edades y supone una pesada carga para los sistemas sanitarios. Muchos pacientes experimentan molestias persistentes que interfieren con el trabajo, el sueño y las actividades diarias. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los médicos no pueden identificar una causa estructural clara, lo que dificulta el tratamiento a largo plazo.

Un nuevo estudio publicado en el volumen 14 de la revista Bone Research el 22 de enero de 2026, sugiere que un tratamiento hormonal podría ayudar a aliviar el dolor lumbar crónico limitando el crecimiento anormal de los nervios dentro del tejido espinal dañado. Este estudio, realizado por un equipo de investigadores liderado por la Dra. Janet L. Crane del Centro de Investigación Musculoesquelética, Departamento de Cirugía Ortopédica, Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos, ofrece nuevas perspectivas sobre cómo las células óseas influyen en las señales de dolor en las columnas vertebrales degenerativas.

“Durante la degeneración espinal, los nervios que detectan el dolor crecen en regiones donde normalmente no existen. Nuestros hallazgos muestran que la hormona paratiroidea puede revertir este proceso activando señales naturales que alejan estos nervios”, afirma la Dra. Crane.

La hormona paratiroidea (PTH) es producida por las glándulas paratiroides y ayuda a regular los niveles de calcio y el remodelado óseo. Las formas sintéticas de PTH ya se utilizan para tratar la osteoporosis. Estudios previos han sugerido que estos tratamientos también pueden reducir el dolor relacionado con los huesos, pero la razón biológica detrás de este efecto permanecía poco clara. Para investigar más a fondo, los investigadores estudiaron tres modelos de ratón que imitan las causas comunes de la degeneración espinal: el envejecimiento natural, la inestabilidad mecánica causada por la cirugía y la susceptibilidad genética. Estos modelos permitieron al equipo analizar cómo la degeneración afecta tanto a la estructura ósea como al crecimiento nervioso. Los ratones recibieron inyecciones diarias de PTH durante períodos que oscilaron entre dos semanas y dos meses, mientras que los animales de control recibieron soluciones inactivas. Los investigadores estudiaron entonces el tejido espinal de los animales utilizando imágenes de alta resolución y probaron su sensibilidad a la presión, el calor y la actividad física.

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Después de uno o dos meses de tratamiento, los ratones que recibieron PTH mostraron claras mejoras en la estructura de sus placas vertebrales terminales (las capas delgadas que separan los discos espinales de las vértebras). Estas placas se volvieron menos porosas y más estables. Al mismo tiempo, los ratones tratados toleraron mejor la presión, se retiraron más lentamente del calor y fueron más activos que los ratones no tratados.

El equipo también analizó las fibras nerviosas dentro de la columna vertebral. En el tejido degenerado, los nervios que detectan el dolor a menudo crecen en ubicaciones anormales, aumentando la sensibilidad y la incomodidad. Los investigadores encontraron que el tratamiento con PTH redujo significativamente el número de estas fibras, según lo medido por marcadores como PGP9.5 y CGRP.

Experimentos adicionales revelaron cómo funciona este proceso. La PTH estimuló a los osteoblastos (células responsables de la formación ósea) para que produjeran una proteína llamada Slit3. Slit3 actúa como una señal de guía que repele el crecimiento de las fibras nerviosas, impidiendo que invadan áreas sensibles.

Las pruebas de laboratorio confirmaron que Slit3 bloqueó directamente el crecimiento nervioso. Cuando las células nerviosas se expusieron a Slit3 en cultivo, sus extensiones se volvieron más cortas y menos invasivas. Por el contrario, cuando los investigadores eliminaron genéticamente Slit3 de los osteoblastos en ratones, la PTH ya no redujo el crecimiento nervioso ni alivió el dolor. El equipo también identificó una proteína reguladora llamada FoxA2 que ayuda a activar la producción de Slit3 en respuesta a la PTH. Este hallazgo proporciona más información sobre cómo las señales hormonales se traducen en cambios en el comportamiento nervioso.

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Aunque el estudio se realizó en modelos animales, los resultados pueden ayudar a explicar por qué algunos pacientes que reciben tratamientos basados en PTH para la osteoporosis informan de una reducción del dolor lumbar. Los investigadores enfatizan la necesidad de más estudios en humanos antes de que estos hallazgos puedan aplicarse en la práctica médica.

“Nuestro estudio sugiere que el tratamiento con PTH del DL durante la degeneración espinal puede reducir la inervación aberrante, sentando las bases para futuros ensayos clínicos que exploren la eficacia de la PTH como tratamiento modificador de la enfermedad y para aliviar el dolor en la degeneración espinal”, concluye la Dra. Crane.

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Referencia del diario:

DOI: 10.1038/s41413-025-00488-z

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