El presidente Donald Trump confirmó este lunes que evalúa destituir a Kimberly Guilfoyle de su cargo como embajadora de Estados Unidos en Grecia tras reportes de supuesta mala conducta. La posible salida se produce tras una serie de reportes sobre conductas impropias, incluyendo acusaciones de que solicitó dinero a un donante político para pagar una deuda personal.
Las acusaciones contra Kimberly Guilfoyle
La controversia central gira en torno a reportes que indican que Guilfoyle habría solicitado a un donante del Partido Republicano, identificado como Eric Deters, el pago de 100.000 dólares para saldar una factura de American Express antes de su audiencia de confirmación en el Senado. Según la información reportada por The Wall Street Journal, Guilfoyle habría prometido acceso a altos funcionarios de la administración a cambio de dicha transacción.
Deters, quien ha sido partidario de Trump desde 2016 y fue candidato al Congreso, proporcionó documentos, correos electrónicos y mensajes de texto que detallan sus interacciones con Guilfoyle. En uno de los mensajes, la embajadora supuestamente escribió: No aparecerá en ninguna parte si transfieres dinero a American Express, eso es todo lo que mostrará… Por favor
. El mensaje incluía un archivo PDF con instrucciones para abonar la deuda directamente a la entidad financiera. Deters ha manifestado su intención de demandar a Guilfoyle y a sus abogados por difamación, alegando que han cuestionado falsamente la autenticidad de estos mensajes.
Además de las acusaciones financieras, han surgido señalamientos sobre la conducta de la embajadora durante su estancia en Atenas. Los reportes incluyen denuncias de maltrato al personal de la embajada y el uso de influencia política para promover intereses empresariales privados. Se ha reportado que la embajadora presumió de que magnates griegos cubrieron los costos de sus viajes a París y alojamientos de lujo. Asimismo, existen informes sobre su supuesta exigencia de dinero a cambio de acceso a eventos, con frases como voy a hacerte ganar mucho dinero.
La respuesta de la administración Trump
«Bueno, estamos analizando el asunto. Sí, no estamos contentos.»
Donald Trump, Presidente de Estados Unidos
La postura del presidente se alinea con el descontento reportado por funcionarios cercanos a la administración. Durante un viaje del secretario de Estado Marco Rubio a Atenas, Guilfoyle estuvo presente en los eventos y recibió al secretario con un abrazo, a pesar de que las acusaciones ya circulaban en la prensa. Fuentes anónimas han indicado que la administración considera que existe una exposición real ante este caso.
El vicepresidente JD Vance, al ser consultado sobre la situación, declinó emitir juicios previos, señalando que no desea juzgar a las personas en el tribunal de la opinión pública
, aunque expresó su incomodidad respecto a cualquier funcionario que intente vender acceso a las autoridades.

Defensa legal y la investigación del Inspector General
El equipo legal de Guilfoyle, encabezado por los abogados David Schwartz y Jesse Binnall, ha negado categóricamente cualquier irregularidad. Pedir a un cliente que pague por un trabajo ya realizado no es corrupción. Es lo opuesto a la corrupción
, afirmaron sus abogados. Además, respecto a las denuncias sobre viajes en aviones privados, aseguraron que Guilfoyle obtuvo y siguió en todo momento la guía y las regulaciones de viaje del Departamento de Estado.
Paralelamente, la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado ha iniciado una investigación sobre las denuncias. La embajadora podría ser obligada a prestar testimonio ante el inspector general como parte de este proceso interno.
Expectativas en los mercados de predicción
La incertidumbre sobre el futuro de Guilfoyle también se refleja en los mercados de apuestas políticas. Según datos de la plataforma Kalshi, la probabilidad de que la embajadora sea destituida antes del 1 de noviembre de 2026 era del 43,6 por ciento el domingo por la tarde, cifra que aumentó significativamente tras las declaraciones del presidente. Para el 1 de enero de 2027, las probabilidades de su salida alcanzaron el 86,4 por ciento el lunes por la noche. Estos indicadores sugieren que, independientemente de los resultados de la investigación formal, la percepción pública y política sobre su permanencia en el cargo es de alta inestabilidad.
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