En un hecho sin precedentes en la historia del Reino Unido, dos hombres han sido declarados culpables de espionaje en favor de China.
Entre los condenados se encuentra un oficial de inmigración británico, perteneciente a la Border Force, y un superintendente retirado de la policía de Hong Kong. Ambos fueron hallados culpables de trabajar para los servicios de inteligencia chinos.
De acuerdo con la información disponible, el funcionario de inmigración llevó a cabo actividades de espionaje dirigidas específicamente contra políticos. Este proceso judicial representa el primer caso de su tipo en la historia británica en culminar con un veredicto de culpabilidad.
