Ucrania estaría buscando contrarrestar el uso de drones de bajo costo con aeronaves igualmente económicas, planteando la posibilidad de derribarlos utilizando lo que se describe como “cazas baratos”. Esta estrategia surge en un contexto donde los drones se han convertido en una herramienta común en el conflicto, y la necesidad de una defensa accesible se vuelve crucial.
La situación plantea un desafío similar al que enfrenta Japón, sugiriendo que ambos países comparten la preocupación por la vulnerabilidad ante drones de bajo costo. La búsqueda de soluciones asequibles para la defensa aérea se ha intensificado en respuesta a esta amenaza creciente.
