Durante un período específico, las recetas de medicamentos para pacientes se duplicaron. Sin embargo, entre estos fármacos se incluyen tratamientos para el cáncer que no han demostrado eficacia, lo que plantea serias preocupaciones sobre su uso y los riesgos asociados.
La situación refleja un aumento significativo en la prescripción de estos productos, algunos de los cuales carecen de respaldo científico sólido, lo que podría exponer a los pacientes a tratamientos sin beneficios comprobados y, en algunos casos, con efectos adversos no evaluados.
Las autoridades sanitarias y la comunidad médica deben analizar con urgencia este fenómeno para garantizar que los pacientes reciban solo terapias avaladas por evidencia científica rigurosa y supervisadas por protocolos de seguridad estrictos.
