Eat First: Restaurante de Geylang sufre desplome de valoraciones tras aplicar cargo por bebidas externas
El restaurante de estilo cantonés Eat First, ubicado en Geylang, ha experimentado una caída drástica en su calificación de Google tras generar controversia por cobrar 2 dólares a una familia por ingresar agua proveniente del exterior.

Según los datos revisados, la puntuación del establecimiento descendió de 4.2 a 2.4 estrellas hasta la mañana del martes 14 de abril. Este fenómeno es el resultado de una oleada de reseñas de una estrella dejadas por usuarios que calificaron el recargo como «codicioso» y «egoísta». Entre las críticas, algunos clientes señalaron que cobrar por el agua de la botella de un niño es «inexcusable», mientras que otros argumentaron que el agua potable debería ser gratuita en todos los establecimientos de alimentos y bebidas.
El impacto digital se intensificó luego de que un artículo publicado por Mothership el domingo 12 de abril detallara el incidente, el cual se ajusta a la política estricta del local contra el consumo de alimentos y bebidas externas. El volumen de reseñas aumentó rápidamente, pasando de aproximadamente 900 el martes por la mañana a más de 1,100 en un corto periodo de tiempo.
La postura de la dirección
El propietario del restaurante, Steve Chia, declaró a The Straits Times que considera que el negocio está siendo blanco de «vigilantes en línea» de manera injusta. Chia subrayó que el cargo responde a una «cuestión de principios más que de dinero» y cuestionó por qué el incidente, ocurrido el 7 de febrero, fue hecho público dos meses después.

Chia aclaró que, si bien no se opone a que los clientes traigan sus propias botellas de agua desde casa, establece un límite cuando se consumen bebidas embotelladas compradas en otros comercios. «También vendemos agua embotellada. Así como respetamos y apreciamos a nuestros clientes, también nos gustaría que entendieran que tenemos nuestra propia política respecto a la comida y bebida externa», afirmó el propietario, añadiendo que en los últimos dos años algunos clientes han ingresado comida rápida y arroz económico para consumir en el local.
Ante la magnitud del «bombardeo» de reseñas negativas, el caso ha llevado a que abogados analicen si la publicación de reseñas negativas falsas podría tener repercusiones legales.
