El brote de ébola impulsado por la cepa Bundibugyo en la República Democrática del Congo ha provocado más de 2.000 muertes de un total de 4.381 casos confirmados, según informaron las autoridades de salud. Una nueva investigación científica revela que la epidemia actual se originó por un salto zoonótico independiente desde animales.
La crisis sanitaria actual en la República Democrática del Congo avanza a un ritmo sin precedentes.
Análisis genético en Nature Medicine descarta brotes anteriores
Un estudio publicado en la revista médica Nature Medicine analizó la composición genética de muestras de virus obtenidas de 22 pacientes en el territorio congoleño y en Uganda. Los investigadores de diversos países determinaron que la cepa causante de esta emergencia es genéticamente distinta de los virus Bundibugyo identificados en las epidemias previas de 2007 y 2012, tal como lo detallan los análisis genéticos publicados.
El hallazgo descarta que el virus actual sea la simple continuación de una cadena de transmisión persistente de años anteriores. En su lugar, los datos apuntan a un nuevo evento de zoonosis, es decir, un salto independiente del virus desde un reservorio animal hacia un ser humano. Aunque la investigación no logró determinar qué especie animal específica provocó este contagio inicial, los científicos confirmaron que la secuenciación vincula directamente los casos detectados en Uganda con el foco principal en la República Democrática del Congo.
Expansión territorial y huelgas en los centros de tratamiento
La crisis ha alcanzado ya a seis de las 26 provincias congoleñas. Jean Kaseya, director general de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC), confirmó que la epidemia se extendió a la provincia de Bas-Uele tras el fallecimiento de un hombre que había viajado desde Isiro, en Haut-Uele, hasta la capital provincial de Buta, según el reporte emitido por la agencia de noticias.

Las condiciones sobre el terreno complican de forma extrema la respuesta médica. En la provincia de Ituri, una de las más golpeadas por la emergencia, los trabajadores sanitarios del Centro de Tratamiento de Nizi iniciaron un paro laboral debido a la falta de pago de sus salarios durante tres meses, lo que provocó el cierre temporal de las instalaciones. A esto se suman las dificultades operativas señaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que advierte que entre el 60 y el 70 por ciento de los nuevos contagios se detectan fuera de los círculos de contactos bajo vigilancia epidemiológica.
Dr. Mohamed Yakub Janabi, director regional de la OMS para África, señaló que estamos persiguiendo al virus y que el virus va por delante de nosotros.
Desafíos terapéuticos ante la cepa Bundibugyo
A diferencia de la cepa Zaire que afectó a África Occidental entre 2014 y 2016, la variante Bundibugyo carece actualmente de vacunas y tratamientos antivirales específicos aprobados y comercializados. Las terapias experimentales y los ensayos clínicos para este tipo particular de ébola comenzaron a evaluarse el mes pasado en Ituri, mientras los equipos médicos recurren fundamentalmente a cuidados de apoyo basados en la gestión agresiva de fluidos, electrolitos y la atención de complicaciones orgánicas.
Especialistas en enfermedades infecciosas señalan que, aunque el origen animal marca el inicio biológico del brote, la velocidad de propagación posterior responde a la transmisión dinámica entre personas. Mientras tanto, los expertos de la Organización Mundial de la Salud advierten que el control de la epidemia dependerá de la capacidad de reforzar la vigilancia genómica y contener las cadenas de contagio antes de que alcancen nuevas regiones.
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