China ha reportado un crecimiento del 5% durante el primer trimestre, una cifra alcanzada a pesar de enfrentar una crisis energética. Sin embargo, este resultado contrasta con la aparición de los primeros indicios de debilidad en su economía.
En cuanto a los indicadores de precios, el índice de precios a la producción registró un incremento del 2,8% en abril. Ante este escenario, el país ha emitido advertencias sobre los riesgos asociados a la inflación importada.
Asimismo, se ha manifestado el impacto de la situación en el estrecho de Ormuz sobre las importaciones de materias primas, lo que ha provocado una caída en los precios del petróleo y un incremento en el valor de los metales.
