La economía de Irán se encuentra actualmente al borde del colapso, asfixiada por una combinación de factores críticos que han debilitado sus cimientos financieros y operativos. Entre los motivos principales destaca la destrucción de infraestructuras estratégicas durante la guerra, a lo que se suman las sanciones impuestas por Estados Unidos y una corrupción interna generalizada.
A esta crisis se añade la gravedad de un apagón de internet que ya se ha prolongado durante más de seis semanas, limitando la conectividad y la actividad económica. Asimismo, el reciente anuncio de un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz por parte de Estados Unidos ha agravado la situación, provocando que los precios del petróleo se disparen y aumentando el riesgo de una escalada en el conflicto.
