Eddington, la nueva película de Ari Aster, ambientada en el verano de 2020 en pleno auge de la pandemia de Covid-19, busca ofrecer una mirada satírica a un periodo reciente y convulso. La trama se desarrolla en Eddington, Nuevo México, donde la obligatoriedad del uso de mascarillas se convierte en el detonante de un conflicto entre el sheriff del condado, interpretado por Joaquin Phoenix, y el alcalde del pueblo, encarnado por Pedro Pascal.
La resistencia del sheriff a la norma sanitaria lo impulsa a presentarse como candidato a la alcaldía, dando inicio a una intensa batalla política que encapsula los debates más acalorados de la época. Sin embargo, la película parece perder fuelle tras esta premisa inicial, acumulando ideas sin un desarrollo sólido. Aster, en su intento por emular el estilo de sátira política de Adam McKay, recarga la narrativa, desaprovechando el potencial de personajes como el de Emma Stone.
La película aspira a ser un retrato de la sociedad estadounidense actual, con críticas mordaces al ideario MAGA – desde la oposición a las mascarillas hasta las teorías conspirativas, pasando por el racismo y la xenofobia – y, al mismo tiempo, cuestiona las doctrinas woke. Este equilibrio resulta complejo para el director de Hereditary (2018) o Midsommar (2019), evidenciándose en una torpeza narrativa similar a la de Beau is Afraid.
La situación cambia radicalmente cuando la trama se descontrola y la violencia estalla. Es en este punto, con asesinatos y explosiones, donde Eddington encuentra su ritmo, aunque a costa de simplificar a los personajes y convertirlos en arquetipos propios del género western. Aster parece sentirse más cómodo en la acción y el suspense que en la sutileza de la parábola política.
