El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) han publicado un documento que revela un nuevo enfoque para la estrategia nacional de nutrición, reflejando una evolución en la comprensión científica de la relación entre la alimentación y la salud.
Estas directrices nutricionales a nivel nacional se actualizan cada cinco años y sirven como una referencia clave para los programas de alimentación escolar, los centros de atención a personas mayores y muchos otros sistemas de bienestar público.
El aspecto más notable de esta actualización es el ajuste en el enfoque hacia los principales grupos de alimentos, lo que se evidencia claramente en la reestructuración del modelo de la pirámide alimentaria, invirtiendo su representación tradicional.
En lugar de priorizar los cereales y los alimentos ricos en almidón, como se ha hecho durante décadas, las nuevas directrices recomiendan que las personas se centren más en las proteínas, los productos lácteos enteros y los alimentos integrales.
Estos ajustes innovadores, sin embargo, también han generado controversia, especialmente en lo que respecta a sus posibles efectos a largo plazo en la salud cardiovascular y las enfermedades metabólicas.
Ajuste del enfoque en la pirámide alimentaria
Las directrices nutricionales 2025-2030 recomiendan un aumento en la ingesta diaria de proteínas en comparación con versiones anteriores. Las cantidades recomendadas se basan en el peso corporal, oscilando entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día.
Para un adulto que pesa alrededor de 68 kilogramos, la ingesta de proteínas correspondiente sería de aproximadamente 80-100 gramos por día, para satisfacer las necesidades de mantenimiento de la masa muscular y las funciones metabólicas.
Además, se prefieren los productos lácteos enteros sin azúcares añadidos. Las directrices recomiendan alrededor de tres porciones de leche al día en una dieta estándar de 2000 calorías, ya que la evidencia sugiere que la grasa natural de la leche puede ser adecuada para personas sanas con un consumo moderado.
También se han endurecido los controles sobre el consumo de azúcar. Las directrices establecen objetivos a largo plazo para minimizar la proporción de azúcares añadidos en la dieta y aspirar a una alimentación sin azúcares refinados. Se recomienda a los consumidores limitar los alimentos y bebidas azucarados para reducir el riesgo de trastornos metabólicos y enfermedades crónicas.
Para el grupo de los carbohidratos, se sigue recomendando consumir entre 2 y 4 porciones diarias de cereales integrales ricos en fibra para apoyar la digestión y el control del azúcar en sangre. Al mismo tiempo, se aconseja reducir significativamente el consumo de carbohidratos refinados como el pan blanco, las galletas y los alimentos elaborados con harina refinada.
Das neueste Update verändert die gewohnte Darstellung der Struktur der amerikanischen Ernährung (Foto: USDA).
En el modelo actualizado de la pirámide alimentaria, las proteínas, los productos lácteos y las grasas saludables tienen una mayor prominencia. Los cereales, incluidos los integrales, se clasifican más abajo para destacar la importancia de los alimentos nutritivos y mínimamente procesados en la dieta diaria.
Los alimentos altamente procesados se consideran un grupo cuyo consumo debe limitarse. Las directrices recomiendan reducir el consumo de productos envasados, listos para comer, con alto contenido de sal y azúcar, y optar por alimentos frescos, comidas caseras y platos nutritivos al comer fuera de casa.
Recomendaciones para bebés y una nueva perspectiva sobre el alcohol
Para los bebés, las directrices siguen enfatizando la importancia de la lactancia materna durante los primeros seis meses de vida o el uso de fórmula infantil enriquecida con hierro si la lactancia materna no es posible. Se recomienda la lactancia materna hasta los dos años de edad o más, mientras que la fórmula infantil debe suspenderse después de los 12 meses.
Además, los responsables políticos recomiendan evitar el azúcar añadido en la infancia y los primeros años de vida de un niño para reducir el riesgo de desarrollar hábitos tempranos relacionados con el azúcar.
Las nuevas directrices mantienen la postura de que el consumo de alcohol debe limitarse para proteger la salud, pero a diferencia de versiones anteriores, ya no incluyen especificaciones de género. Este enfoque se considera más flexible y refleja una actitud cautelosa hacia las bebidas alcohólicas.
Los principios básicos siguen siendo válidos
A pesar de los ajustes, muchos principios básicos de las recomendaciones nutricionales permanecen sin cambios. Las frutas y verduras siguen siendo la base de una dieta saludable. Se recomiendan tres porciones de verduras y dos porciones de frutas al día (porción estándar). Las frutas y verduras congeladas, secas o enlatadas con poco o ningún azúcar añadido siguen siendo alternativas adecuadas.
Aunque los cereales integrales pueden cambiar su lugar en el modelo de la pirámide alimentaria, siguen siendo recomendados para su consumo regular para apoyar la digestión y el control del azúcar en sangre.
El principio de elegir alimentos nutritivos que proporcionen muchos micronutrientes esenciales, pero limitar las calorías vacías, sigue siendo un principio rector en las diferentes versiones de las directrices.
Las directrices nutricionales 2025-2030 reafirman que la nutrición, y no la medicina, es la base de una salud a largo plazo. La reintroducción de la pirámide alimentaria sirve como una ayuda visual para informar a la población de manera sencilla y flexible, basándose en los conocimientos científicos nutricionales actuales.
Fuente: https://dantri.com.vn/suc-khoe/my-dieu-chinh-cach-tiep-can-thap-dinh-duong-sau-nhieu-thap-ky-20260109185622015.htm
