Estados Unidos ha iniciado un bloqueo naval de los puertos de Irán tras el vencimiento de un plazo establecido, una medida que ya ha provocado amenazas de represalias por parte de Teherán.
Impacto militar y económico del bloqueo
El presidente Donald Trump declaró que las fuerzas navales iraníes han sido «destruidas», asegurando que 158 barcos, incluyendo la mayoría de los lanzaminas, han quedado fuera de combate. El mandatario informó que el bloqueo entró en vigor con el objetivo de impedir que Irán pueda vender petróleo, señalando que otras naciones están colaborando en este esfuerzo.

En términos económicos, se prevé que el bloqueo impulse las exportaciones de petróleo estadounidense, aunque también se anticipa un incremento en los precios de la gasolina para los consumidores. Trump subrayó la independencia energética de Estados Unidos, afirmando que diversos buques están evitando las rutas tradicionales para abastecerse de petróleo estadounidense.
Tensiones con la OTAN y aliados internacionales
La estrategia estadounidense ha generado fricciones con sus socios internacionales. Los aliados de la OTAN se han negado a participar en el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Específicamente, el Reino Unido ha manifestado que no apoyará la medida, mientras que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, confirmó la existencia de conversaciones multinacionales sobre la situación en dicho estrecho.
El presidente Trump expresó una profunda decepción hacia la OTAN, criticando la falta de apoyo de la alianza y cuestionando la inversión de billones de dólares que Estados Unidos destina a la organización. Trump advirtió que el compromiso financiero estadounidense, particularmente en lo referente a la defensa contra Rusia, será sometido a un «examen muy serio».
Ante estas declaraciones, el jefe de la OTAN insistió en que Europa está «movilizándose» para brindar ayuda en el contexto de la guerra con Irán, intentando mediar entre las exigencias del presidente de Estados Unidos y los intereses de los miembros de la alianza.
