Estados Unidos ha prohibido la importación de drones fabricados por empresas extranjeras, incluyendo a la gigante china DJI, según reportan diversos medios de comunicación.
La medida, que ha generado fuertes críticas, incluye la adición de estas compañías a una lista de entidades sujetas a restricciones, lo que efectivamente impide su acceso al mercado estadounidense. El Departamento de Comercio de EE.UU. considera a estas empresas como un riesgo para la seguridad nacional.
El gobierno chino ha expresado su firme oposición a esta decisión, calificándola de «presión indebida» sobre sus empresas. Un portavoz del Ministerio de Comercio chino declaró que la inclusión en la lista de «proveedores no confiables» es inaceptable y ha advertido que tomarán medidas para salvaguardar los derechos de sus compañías.
Expertos citados por la prensa de Hong Kong señalan que esta prohibición podría ser una medida proteccionista disfrazada de preocupación por la seguridad, y que podría perturbar el mercado global de drones. Se argumenta que la medida podría tener consecuencias negativas para la industria y para los consumidores.
Las autoridades chinas han instado a Estados Unidos a revocar la prohibición, amenazando con tomar represalias si no se reconsidera la decisión. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la cooperación tecnológica entre ambos países y el impacto en el comercio internacional de drones.
