Estados Unidos trasladó drones militares MQ-9 Reaper desde África hacia Colombia y Ecuador para intensificar la vigilancia sobre rutas de narcotráfico y objetivos de alto valor.
El traslado de aeronaves desde África hacia la región andina
El gobierno estadounidense reubicó varios vehículos aéreos no tripulados desde sus misiones antiterroristas en África para respaldar la campaña del Comando Sur contra los carteles sudamericanos. La redistribución busca ampliar la cobertura de inteligencia, vigilancia y reconocimiento sobre corredores clave del narcotráfico y zonas fronterizas de difícil acceso. Esta decisión operativa permite incrementar el tiempo de permanencia sobre los objetivos en comparación con las misiones de largo alcance lanzadas previamente desde Puerto Rico.
El traslado de las aeronaves coincide con un período de menor disponibilidad en la flota de Estados Unidos. La destrucción de al menos 45 aparatos durante el conflicto con Irán redujo en cerca de una cuarta parte el inventario de la Fuerza Aérea, lo que subraya el esfuerzo logístico de Washington para respaldar la estrategia de seguridad regional.
Operaciones conjuntas y recepción de equipos en Ecuador y Colombia
Ecuador ratificó la llegada de los aparatos a su territorio. El ministro de Defensa Nacional, Gian Carlo Loffredo, confirmó que dos de estos aviones habían sido entregados al país y ya operan en misiones de reconocimiento, seguimiento e interdicción sobre el espacio aéreo nacional, incluida la vigilancia de su frontera norte.

En el caso colombiano, el acuerdo contempla la recepción de tres unidades en calidad de préstamo, mientras la fuerza pública evalúa la adquisición directa de una aeronave adicional para ampliar sus capacidades tecnológicas en la lucha contra el narcotráfico. Las operaciones se planifican de manera conjunta con Estados Unidos para presionar a estructuras armadas que operan en regiones selváticas y montañosas.
Capacidades técnicas y armamento de los aparatos no tripulados
La plataforma soporta hasta 1.700 kilogramos de carga útil distribuidos en seis puntos de anclaje externos.
- Bombas guiadas por láser GBU-12 Paveway II.
- Municiones de ataque directo conjunto GBU-38 JDAM.
Cuestionamientos y desafíos operativos frente a las redes criminales
Diversos analistas advierten sobre los límites operativos de esta tecnología frente a la evolución de las estructuras criminales. Camilo González, presidente del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ), señaló que las organizaciones dedicadas al narcotráfico operan mediante pequeñas unidades dispersas y redes de bandas, muy alejadas del formato de grandes campamentos militares del pasado.
«La eficacia es bastante limitada porque los narcotraficantes no están en la selva. La mayor parte de quienes conducen esos negocios están en centros urbanos e internacionales.»
Camilo González, presidente de INDEPAZ, vía DW
Por su parte, Glaeldys González, analista de International Crisis Group, advirtió a DW que la eliminación de cabecillas mediante ataques de precisión puede desencadenar disputas internas por el control territorial y las economías ilícitas, con repercusiones directas para la población civil. A estas aprehensiones se suman las dudas sin resolver sobre las reglas de enfrentamiento, la cadena de mando y los mecanismos de autorización para el uso de armamento letal en territorio colombiano.

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