Nueva York, 15 de enero (EFE) – Estados Unidos y Taiwán han llegado a un acuerdo comercial significativo que implica una inversión de 250.000 millones de dólares por parte de las empresas taiwanesas de semiconductores en territorio estadounidense. A cambio, Washington reducirá los aranceles aplicados a la economía taiwanesa del 20% al 15%.
Según un comunicado emitido por el Departamento de Comercio, este acuerdo, considerado “histórico”, establece la imposición de aranceles recíprocos del 0% a productos farmacéuticos genéricos y sus ingredientes, componentes de aeronaves y ciertos recursos naturales que no están disponibles en Estados Unidos.
Como parte de esta iniciativa, se crearán parques industriales en Estados Unidos con el objetivo de fortalecer la infraestructura del país y posicionarlo como un “centro global” para la tecnología de próxima generación, la manufactura avanzada y la innovación.
Taiwán, por su parte, facilitará la inversión estadounidense en sectores clave como semiconductores, inteligencia artificial, tecnología de defensa, telecomunicaciones y biotecnología. Esto busca ampliar el acceso al mercado para las empresas estadounidenses, profundizar la colaboración tecnológica y consolidar el liderazgo de Estados Unidos en industrias críticas y emergentes, según el Departamento de Comercio.
El acuerdo también contempla excepciones a los futuros aranceles bajo el marco de la Sección 232 para aquellas empresas que fabriquen chips en Estados Unidos. Las compañías taiwanesas podrán importar hasta 2,5 veces su capacidad de producción sin pagar estos aranceles durante el período aprobado, y una vez finalizadas las fábricas, podrán importar hasta 1,5 veces su capacidad.
Adicionalmente, las autopartes, la madera y productos relacionados procedentes de Taiwán no estarán sujetos a aranceles superiores al 15%.
El secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, declaró a CNBC que Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) ha adquirido terrenos en Estados Unidos y podría expandir sus operaciones en Arizona como parte de este acuerdo. “Acaban de comprar cientos de acres adyacentes a su propiedad. Los dejaré proceder con su junta y les daré tiempo”, afirmó Lutnick.
El funcionario también señaló que las empresas de chips taiwanesas que no fabriquen en Estados Unidos podrían enfrentar un arancel del 100%, y que el objetivo del gobierno del presidente Donald Trump es trasladar el 40% de la cadena de suministro de semiconductores taiwanesa a Estados Unidos.
El comunicado destaca que los semiconductores son esenciales para la fortaleza industrial, tecnológica y militar de Estados Unidos, pero que el país ha dependido durante mucho tiempo de fabricantes extranjeros y cadenas de suministro globales vulnerables. La Administración Trump se ha comprometido a revertir esta situación, aunque los expertos advierten que replicar la capacidad de fabricación de Taiwán, una isla con décadas de experiencia, una fuerza laboral altamente especializada y un ecosistema completo de proveedores, no será una tarea sencilla. EFE
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