Radiotherapy UK, junto con el equipo de oncología clínica gastrointestinal del Belfast Health and Social Care Trust, ha manifestado su deseo de iniciar un diálogo sobre lo que consideran uno de los cánceres menos discutidos.
Tanto organizaciones benéficas como clínicos comparten el objetivo de crear un plan de atención integral que abarque todo el proceso de la enfermedad, desde el diagnóstico hasta la recuperación y más allá.
Sarah Quinlan, de Radiotherapy UK, señaló que “los efectos tardíos del cáncer pueden manifestarse meses o incluso años después de finalizado el tratamiento, afectando significativamente la calidad de vida, la independencia y el bienestar de la persona”.
Quinlan enfatizó la necesidad de “un servicio multidisciplinario y bien dotado de recursos para los efectos tardíos, para que los pacientes no se sientan olvidados una vez finalizado su tratamiento”.
Asimismo, Trish ha hecho un llamamiento para la creación de una clínica especializada en el tratamiento de las secuelas de la radioterapia pélvica.
“Durante mi tratamiento, mi médico de cabecera fue un apoyo fundamental, amable y dispuesto a ayudar. Sin embargo, una vez finalizado, quedó claro que el sistema no estaba preparado para abordar la complejidad de los efectos secundarios a largo plazo asociados con la radioterapia pélvica, y me vi sola para afrontar todo”, declaró Trish.
Compartió que lidiar con compresas para la incontinencia, pañales y dilatadores diseñados para estirar el tejido vaginal fue “devastador”.
“Mi estómago se hinchó tanto debido al estreñimiento crónico y el aumento de peso que, al mirarme al espejo, veía a alguien que ya no reconocía”, añadió Trish.
