Una pareja a punto de cumplir los treinta: ella, escritora de libros infantiles; él, modelo. Así se presenta el punto de partida de Egomaniaki, una obra de teatro que explora las complejidades de una relación tóxica incluso después de la ruptura. La trama sigue a Ārons (28) y Kortnija (28) durante un día, en un viaje en coche y una caminata por el bosque, donde cada palabra, incluso la más inocente, parece estar cargada de potencial explosivo.
La obra, según su director Reinis Suhanovs, es una “camerizāde” centrada en la interacción entre los dos actores. “Será un drama de relaciones basado en el choque entre brutalismo y belleza poética. Junto con los actores, intentaremos encontrar la manera de conectar con una generación que vive en los años 20 del siglo XXI”, explica Suhanovs.
El autor, Artūrs Dīcis, señala que el título Egomaniaki no se limita a los personajes de la obra, sino que refleja una tendencia más amplia en la sociedad actual. “Vivimos en una época en la que las redes sociales han convertido casi todo en un espacio público. Constantemente construimos nuestras imágenes, mostrando solo la mejor versión de nosotros mismos y creando expectativas poco realistas sobre el éxito. Estos estándares inevitablemente se filtran en las relaciones, junto con la ilusión de infinitas posibilidades y una fácil sustitución”, afirma Dīcis.
La obra plantea preguntas sobre el compromiso a largo plazo y la formación de familias, un tema recurrente entre los jóvenes de hoy en día. Dīcis describe a esta generación como una que prefiere reemplazar en lugar de reparar, una actitud que también se extiende a las relaciones amorosas.
El autor invita a la reflexión con una pregunta directa: “¿Realmente conozco a mi pareja? ¿La amo tal como es, o solo la versión que he creado en mi cabeza?”. Egomaniaki busca fomentar la honestidad y la introspección, tanto en la relación con los demás como con uno mismo.
El equipo creativo está compuesto por: Reinis Suhanovs (director y escenógrafo), Justīne Jasjukēviča (diseñadora de vestuario), Zelma Jēgere (VIŅA) y Fiņķis (música y canciones), Linda Mīļā (coreógrafa) y Oskars Pauliņš (diseñador de iluminación).
