El deporte europeo está transformando la cultura estadounidense al desafiar el dominio de las cuatro grandes ligas tradicionales. Según Alistair Watkins, la creciente popularidad del fútbol, impulsada por estrellas globales y eventos como la Copa del Mundo, está creando una convergencia cultural y comercial sin precedentes entre Europa y Estados Unidos.
¿Por qué el fútbol está ganando terreno frente a otros deportes en EE. UU.?
El fútbol se ha consolidado como el deporte de mayor crecimiento en Estados Unidos, con 21 millones de personas practicándolo de forma regular. Según explica Alistair Watkins, esta cifra posiciona al fútbol inmediatamente detrás del baloncesto, que cuenta con 24 millones de jugadores, y con una ventaja considerable sobre el hockey sobre hielo, que registra 2.1 millones. El interés por el fútbol europeo también ha escalado; Watkins cita el partido de abril entre el Manchester City y el Arsenal como el encuentro de la Premier League más visto en la historia de EE. UU. Además, la llegada de figuras como Lionel Messi, Luis Suárez y Heung Min-Son a la Major League Soccer (MLS) ha transformado el perfil de la liga, atrayendo a nuevas audiencias globales.

¿Cómo se están borrando las fronteras entre los deportes europeos y estadounidenses?
La distinción entre ambos mercados es cada vez menos clara debido a la inversión transatlántica y el intercambio de audiencias. Watkins destaca que, en la temporada 2025/2026 de la Premier League, once clubes contaban con propietarios estadounidenses. Un caso relevante es el de la familia Kroenke, dueña del Arsenal en Inglaterra y de las franquicias de la NBA y la NFL, los Denver Nuggets y los LA Rams. Asimismo, la expansión de la NFL con partidos de temporada regular en Londres y otros puntos de Europa demuestra un intercambio bidireccional de oportunidades comerciales, donde el deporte ya no fluye en una sola dirección.
¿Qué oportunidades existen para las marcas en este nuevo entorno cultural?
Los eventos de gran escala, como la Copa del Mundo, las tres carreras de Fórmula 1 anuales en EE. UU. y los Juegos Olímpicos de 2028, ofrecen plataformas de exposición masiva para las marcas europeas. Watkins sugiere que el éxito comercial no reside en patrocinios de corto plazo, sino en integrarse en la cultura que rodea al deporte. Como ejemplo de esta estrategia, menciona la relación de la marca Tudor con David Beckham, que permitió a la compañía expandirse de forma natural junto al crecimiento del Inter Miami y la MLS, en lugar de limitarse a una presencia efímera durante los partidos.
