El Club de Ciencias atrae suscriptores con cartas de divulgación física

Cientos de personas en todo el mundo se pagan unos 10 euros al mes para recibir cartas físicas de ciencia, fotografía y cine en clubes postales temáticos que huyen de las pantallas.

Jóvenes creadores impulsan suscripciones de correo físico

El fenómeno de la correspondencia postal vive un resurgimiento a través de iniciativas mensuales gestionadas por jóvenes creadores.

Claudia Rebollo fundó en mayo el Club de Ciencias, según Elpais. Es un servicio de correo en el que envía mensualmente una carta, dos ilustraciones y un marcapáginas a sus casi 200 suscritas por una tarifa de 10 euros al mes.

Rebollo es una divulgadora nacida en el 2000. Aborda temas como las células vegetales, el espacio, el océano y el cerebro, además de dedicar un envío en octubre a las arañas y los beneficios de su tela en la medicina regenerativa.

Sus cartas llegan a países como Bélgica, Hungría, México, Colombia, Australia y Estados Unidos.

El Club de Ciencias atrae suscriptores con cartas de divulgación física

En el ámbito educativo, la maestra de primaria Sabela Rodríguez utiliza los materiales de Rebollo con su alumnado en Cangas de Morrazo, en Pontevedra.

La docente destaca que los niños muestran gran interés y perciben la ciencia vinculada al juego y a la formulación de hipótesis.

Entre las suscriptoras se encuentra Nerea Sánchez, estudiante de Biología Sanitaria de 23 años en un hospital madrileño.

Ella valora el contacto con otros perfiles profesionales y la creación de una comunidad de apoyo.

Por su parte, Julieta Alonso, alumna de cuarto de la ESO de 15 años en Málaga, señala que esta iniciativa la ha ayudado a conocer carreras científicas y a orientar sus optativas escolares.

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Disciplinas creativas y científicas se expanden por correo

El modelo se extiende a otras disciplinas creativas y científicas. Álvaro Gabarrón dirige Lost Frames, un club centrado en el cine y la fotografía con medio centenar de personas y una cuota mensual de 10 euros, donde explica el proceso químico del revelado de carretes y la cianotipia. Irene Rain encabeza La Cartota por 12 euros al mes, incluyendo en sus envíos secciones dedicadas a figuras históricas como la astrofísica Cecilia Payne-Gaposchkin y la bióloga Rachel Carson. En el ámbito de la botánica, María Domínguez dirige Litharia, una academia de brujería ficticia con más de 80 suscriptores donde se enseña el cultivo de plantas como la caléndula mediante una suscripción base de 12 euros mensuales.

La idea es que al recibir la carta tengas un rato de poder estar a tu bola y huir del scroll infinito.

Claudia Rebollo, fundadora del Club de Ciencias

que busca ofrecer una pausa en la rutina digital y fomentar el interés por el conocimiento a través del formato impreso tradicional.

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