El aumento de los precios de la nafta en respuesta al conflicto en Oriente Medio ha llevado a muchos australianos a modificar sus hábitos de consumo, según observan empresas del país. Más allá de reducir el uso del vehículo, los hogares están recortando otras partidas de su presupuesto, llegando incluso a posponer gastos en salud.
En el rubro de bebidas alcohólicas, se ha detectado un giro hacia opciones más económicas. La empresa australiana Orora, especializada en envases de alcohol, informó un cambio global hacia spirits más baratos y un volumen de ventas inferior a sus pronósticos iniciales, atribuido a la caída de la confianza del consumidor.
Steven Fanner, director ejecutivo de Spirits & Cocktails Australia, explicó que los consumidores están «trading down», optando por productos más económicos o de menor graduación alcohólica, no necesariamente por razones de responsabilidad, sino debido al aumento del costo de vida.
Paralelamente, se ha generado un debate sobre la inclusión de ciertos grupos en las discusiones sobre el costo de vida. Organizaciones como SBS Australia han cuestionado si las comunidades migrantes y los contribuyentes no ciudadanos están siendo suficientemente considerados en el análisis del impacto económico del conflicto y las presiones inflacionarias.
Según informes de abc.net.au, los australianos están adoptando diversas estrategias para enfrentar el aumento del combustible, desde compartir viajes hasta ajustar sus rutinas diarias, mientras buscan mitigar el efecto de los precios en alza en sus economías familiares.
Además, medios como CHOICE han publicado guías prácticas con medidas para ahorrar en el nuevo contexto de costo de vida, enfocadas en ajustes en el hogar, transporte y consumo responsable, ante la persistencia de las presiones inflacionarias vinculadas a factores externos como el conflicto en Oriente Medio.
Finalmente, el Banco de la Commonwealth (CommBank) advirtió que la resiliencia de los hogares está siendo puesta a prueba debido al aumento sostenido de las presiones de costo, particularmente tras el impacto inicial del shock iraní en los mercados de energía y su efecto dominó en la inflación australiana.
