El desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años con un 50% de discapacidad, desató protestas masivas en Madrid y una acampada en la Puerta del Sol.
El desahucio que colmó la paciencia en Madrid
La expulsión de María del Carmen Abascal del piso en el distrito de Retiro donde había residido durante siete décadas se transformó en el detonante de una profunda tormenta social en España. El desalojo, ejecutado el 23 de septiembre, ocurrió después de ocho años de litigios y cuatro intentos de lanzamiento. La vivienda había sido adquirida en 2018 por la empresa Urbagestión Desarrollo e Inversión SL.
Abascal abonaba 500 euros de arriendo, procedentes de un contrato de renta antigua, y ahora le exigían 1.650, una suma inasumible con su pensión de 1.300 euros. La empresa solicitó la finalización del contrato al adquirir el departamento, y la disputa terminó en el Tribunal Supremo, que dio la razón a la propiedad al considerar limitada temporalmente la segunda subrogación del contrato.
La imagen de la mujer de 87 años abandonando en camilla la vivienda de Madrid en la que había residido durante 71 años movilizó a decenas de miles de personas. Tens of thousands marched through Madrid on Saturday to protest the eviction of María del Carmen Abascal from the apartment in the upscale Retiro neighborhood where she had lived for more than seven decades. Las estimaciones de asistencia variaron considerablemente: la Delegación del Gobierno cifró la concurrencia en 25 mil personas, mientras que la organización apuntó que al menos 300 mil personas se congregaron. Los asistentes recorrieron las calles de Madrid bajo el lema Ni una Maricarmen más
, y consignas como Gobierno progresista, hipócrita y rentista
—en referencia al Ejecutivo socialista de Pedro Sánchez— y Ayuso y Almeida iros a la mierda
—dirigido a la presidenta de la Comunidad de Madrid y al alcalde de la capital—.

Al concluir la marcha, el Sindicato de Inquilinas hizo un llamamiento a acampar en Sol al finalizar la manifestación que tuvo lugar esta tarde: Acampada en Sol por el derecho a la vivienda. No aguantamos más. O cae el rentismo, o cae el gobierno. ¡Todo el mundo a Sol!
, apuntó el Sindicato en un mensaje en su cuenta de X. La situación de la vivienda es insostenible, said Natalia Navarro, a 27-year-old actress who was among those camping out at the plaza. We are all out on the street because we are fed up.
The wave of indignation and anger that has been unleashed is now unstoppable,
said Alicia del Río, a spokesperson for the Madrid Tenants’ Union, which led the protests. We will remain here
until the government passes new laws, including indefinite rental contracts, and stops evictions like Abascal’s, del Río told journalists at the plaza on Sunday. Los manifestantes plantaron tiendas de campaña y reprodujeron un escenario de movilización que recordó al 15 de mayo de 2011, cuando también tuvo lugar una acampada masiva en la Puerta del Sol de Madrid que duró varias semanas hasta que fue desalojada por las fuerzas de seguridad.
Reacción institucional y pacto gubernamental de urgencia
La presión ejercida por las calles y la repercusión mediática del caso pusieron frente a frente la protección de los inquilinos vulnerables y los derechos de los propietarios en un mercado marcado por la escasez y los altos precios, abriendo cuestionamientos sobre la capacidad de la legislación para responder a situaciones de extrema vulnerabilidad, según señaló el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo.

Paralelamente, la familia de Maricarmen Abascal, su abogada, el Sindicato de Inquilinas de Madrid y Urbagestión Desarrollo e Inversión SL alcanzaron un acuerdo para que esta mujer de 87 años y con un 50% de discapacidad pueda volver a su casa. El pacto alcanzado ahora queda pendiente de que la propia Maricarmen lo ratifique, indicaron fuentes del Ayuntamiento de Madrid, que ha actuado como mediador.
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