Un electrodoméstico común en los hogares contiene oro de 22 quilates en su interior, según información divulgada por medios especializados. Este metal precioso se encuentra principalmente en los circuitos del panel de control, en pequeñas cantidades que requieren procedimientos técnicos complejos para su extracción.
El oro de 22 quilates, equivalente a una pureza de aproximadamente 91,6%, se utiliza en diversos aparatos electrónicos debido a sus propiedades excepcionales de conductividad eléctrica y resistencia al desgaste. Su presencia no es accidental, sino un elemento esencial para el funcionamiento óptimo de ciertos componentes.
Aunque la cantidad de oro por dispositivo es mínima, su acumulación en desechos electrónicos representa un recurso valioso que actualmente se pierde cuando estos artefactos se desechan. La recuperación de este metal podría contribuir a reducir el impacto ambiental asociado a la minería y a promover una economía circular en el sector tecnológico.
Investigadores del ETH Zurich han desarrollado un proceso innovador para extraer oro de dispositivos electrónicos desechados utilizando sustancias provenientes de la industria alimentaria. Este método no solo reduce el impacto ambiental, sino que también aprovecha materiales reciclables para obtener metales valiosos sin recurrir a procesos químicos agresivos.
El problema de los desechos electrónicos incluye teléfonos celulares, computadoras y electrodomésticos, representando uno de los flujos de residuos de más rápido crecimiento a nivel global. Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, se estima que en 2021 se generaron alrededor de 57,4 millones de toneladas de desechos electrónicos, lo que implica una enorme pérdida de recursos dado que muchos contienen metales preciosos como oro, plata y paladio.
