La exposición al humo de segunda mano puede dejar en el cuerpo cadmio, un metal pesado vinculado al cáncer, según un estudio publicado en la revista Environmental Science & Technology y citado por Medical Xpress. Los investigadores de la Universidad de California en Riverside hallaron que el humo ambiental de tabaco acumula este compuesto tóxico en tejidos humanos, incluso en personas que no fuman.
El cadmio, clasificado como carcinógeno por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), se asocia con un mayor riesgo de cáncer de pulmón, próstata y riñón. Según los autores, el estudio —realizado con modelos experimentales— demuestra que la inhalación pasiva de humo de tabaco eleva los niveles de este metal en el organismo, acumulándose en órganos críticos.
“El humo de segunda mano no es solo un irritante respiratorio, sino una fuente directa de exposición a metales pesados como el cadmio”, explicó el doctor Haixuan Yang, autor principal del estudio y profesor de ciencia ambiental en la UC Riverside. “Estos hallazgos subrayan la necesidad de políticas públicas más estrictas para reducir la exposición ambiental al tabaco”, añadió.
El equipo analizó muestras de tejido humano expuestas al humo de segunda mano en condiciones controladas, detectando concentraciones significativas de cadmio en pulmón, hígado y riñón. “Aunque el cadmio ya se conoce por su presencia en el humo de cigarrillo, este estudio confirma que incluso la exposición indirecta puede tener efectos acumulativos”, señaló Yang.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el humo de segunda mano causa más de 1.2 millones de muertes anuales en el mundo, principalmente por enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Sin embargo, este nuevo hallazgo añade una capa de riesgo adicional al vincularlo directamente con la toxicidad de metales pesados.
Los investigadores destacan que los resultados podrían influir en futuras regulaciones, especialmente en espacios públicos donde el humo ambiental de tabaco sigue siendo un problema. “La exposición crónica al cadmio, incluso en niveles bajos, aumenta el riesgo de cáncer a largo plazo”, advirtió el estudio.
El artículo original, titulado “Secondhand smoke leaves cadmium in the body”, fue publicado el 20 de octubre de 2023 en Medical Xpress, basado en datos de la UC Riverside.
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¿Qué otros riesgos conlleva el humo de segunda mano?

Además del cadmio, el humo ambiental de tabaco contiene más de 7,000 sustancias químicas, incluyendo alquitrán, formaldehído y monóxido de carbono, según la OMS. Estas sustancias están vinculadas a:
- Enfermedades cardiovasculares (infartos, derrames cerebrales).
- Asma y bronquitis crónica en niños.
- Aumento del riesgo de infecciones respiratorias.
- Daño al sistema inmunológico.
Un informe de la American Heart Association (2022) estimó que la exposición al humo de segunda mano en el hogar o el trabajo equivale a fumar entre 1 y 3 cigarrillos al día, dependiendo de la intensidad y frecuencia.
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¿Cómo reducir la exposición al cadmio por humo de segunda mano?
Los expertos recomiendan:
- Evitar espacios cerrados donde se fume.
- Usar sistemas de ventilación en hogares o vehículos si hay fumadores.
- Limitar la exposición en entornos laborales con políticas de humo ambiental.
- Consultar a un médico si hay síntomas respiratorios persistentes.
El estudio sugiere que, aunque la eliminación total del humo de segunda mano es ideal, medidas como leyes antitabaco en espacios públicos y campañas de concientización podrían reducir significativamente los niveles de cadmio en la población.
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Contexto: ¿Por qué el cadmio es peligroso?
El cadmio es un metal pesado que se acumula en el cuerpo con el tiempo, principalmente en huesos y riñones. Según la IARC, está clasificado como Grupo 1 de carcinógenos humanos (máxima categoría de riesgo). Sus efectos incluyen:
- Daño renal crónico.
- Osteoporosis (por interferencia con la absorción de calcio).
- Aumento del riesgo de cáncer de pulmón y próstata.
Fuentes adicionales como la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) señalan que la exposición prolongada puede ocurrir no solo por el tabaco, sino también por:
- Pinturas y baterías antiguas.
- Aguas contaminadas.
- Industrias mineras.
Sin embargo, el estudio de la UC Riverside enfatiza que el humo de segunda mano es una fuente subestimada de este metal en la población general.
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¿Qué dice la ciencia sobre el humo de segunda mano y el cáncer?
La evidencia científica es clara: la exposición al humo ambiental de tabaco causa cáncer de pulmón en no fumadores, según la IARC. Un metaanálisis publicado en The Lancet (2019) confirmó que:
- Los no fumadores expuestos al humo de segunda mano tienen un 20–30% más de riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
- El riesgo es mayor en personas con exposición prolongada (ej.: miembros de hogares con fumadores).
El nuevo estudio añade que el cadmio podría ser uno de los mecanismos biológicos detrás de este aumento de riesgo, aunque se requieren más investigaciones para confirmarlo en humanos.

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¿Qué sigue?
Los investigadores de la UC Riverside planean profundizar en cómo el cadmio del humo de segunda mano interactúa con otros carcinógenos presentes en el tabaco, como las hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP). “Entender estos procesos podría llevar a estrategias de prevención más efectivas”, dijo Yang.
Mientras tanto, organizaciones como la Campaña para el Control del Tabaco (CTC) exigen regulaciones más estrictas, incluyendo:
- Prohibición total de fumar en espacios cerrados públicos.
- Advertencias sanitarias más claras sobre los riesgos del cadmio en productos de tabaco.
- Inversión en tratamientos para reducir la acumulación de metales pesados en personas expuestas.
El estudio fue financiado por el Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. (NCI) y forma parte de un esfuerzo mayor para cuantificar los riesgos ocultos del tabaco.
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