El supervolcán de Yellowstone podría estar alimentándose mediante la fusión de la corteza terrestre circundante en lugar de depender exclusivamente de un suministro constante de magma del manto, según informa ScienceDaily. Este hallazgo sugiere que el reservorio magmático se recarga al derretir rocas locales, un proceso posiblemente impulsado por la presencia de agua.
La investigación indica que el sistema volcánico no opera como un simple depósito estático de roca fundida. En su lugar, el magma ya presente en la cámara provoca que la corteza que lo rodea se funda, reintegrando material nuevo al reservorio. Este mecanismo cambia la comprensión sobre cómo se mantienen activos estos sistemas masivos.
¿Por qué es inesperado este mecanismo de alimentación?
La teoría predominante sugería que los supervolcanes requerían una ascensión masiva y continua de material proveniente directamente del manto terrestre para sostener su energía. Sin embargo, los datos analizados en este estudio señalan que la fusión cortical es un motor crítico para el sistema. De acuerdo con ScienceDaily, este proceso permite que el reservorio de Yellowstone mantenga su actividad térmica mediante el reciclaje de la propia corteza, reduciendo la dependencia de inyecciones constantes de magma profundo.
¿Cómo influye el agua en la fusión de la corteza?
La presencia de volátiles, específicamente el agua, es fundamental para este proceso. El agua reduce el punto de fusión de las rocas que componen la corteza terrestre. Según el informe, este fenómeno químico facilita que el material sólido se transforme en magma a temperaturas más bajas de lo normal. Esta interacción permite que el reservorio se alimente desde sus propios bordes, absorbiendo la roca circundante que ha sido debilitada químicamente.
¿Qué implica este descubrimiento para la ciencia volcánica?
El hallazgo redefine la estructura y el comportamiento de los reservorios magmáticos a gran escala. Al demostrar que la corteza puede fundirse y alimentar el volcán, los científicos cuentan con una nueva variable para modelar la estabilidad y la evolución de los supervolcanes. La capacidad del sistema para generar magma localmente, impulsado por volátiles, sugiere una dinámica interna más compleja que la simple acumulación de material ascendente.
