La actriz surcoreana Shin Hye-sun, reconocida por su talento y trayectoria en la industria del entretenimiento, continúa sorprendiendo a sus seguidores no solo por sus actuaciones, sino también por su elección de vehículo. A pesar de tener un ingreso anual estimado en torno a los 2.000 millones de won, la intérprete mantiene como su medio de transporte diario un coche que muchos considerarían inesperado para alguien de su estatus: un Kia Pride de tercera generación, lanzado en 2011.
Este modelo, conocido internacionalmente como Kia Rio, fue destacado en su época por incorporar por primera vez el característico «tiger nose» o parrilla tipo hocico de tigre, elemento que hoy identifica visualmente a los vehículos de la marca. Además, su diseño reflejó una influencia europea, fruto del trabajo bajo la dirección de Peter Schreyer, entonces a cargo del diseño global de Kia.
Con dimensiones compactas —3.990 mm de largo, 1.720 mm de ancho y 1.455 mm de alto—, el vehículo resulta ideal para la conducción urbana, facilitando maniobras en espacios reducidos y estacionamiento en calles estrechas. Su distancia entre ejes de 2.570 mm contribuye a una estabilidad adecuada pese a su tamaño reducido.
Bajo el capó, el Kia Pride de tercera generación ofreció diversas opciones mecánicas, incluyendo motores de gasolina de 1.4L y 1.6L de aspiración natural, así como una versión diésel con turbocompresor simple. Las transmisiones disponibles abarcaban desde una manual de seis velocidades hasta automáticas de cuatro y seis relaciones, según la versión y el mercado.
Lo que más llama la atención, más allá de las especificaciones técnicas, es la afirmación de la propia Shin Hye-sun, quien ha manifestado que, a pesar de los años, su coche «todavía se siente como si tuviera apenas dos o tres años de uso». Este comentario ha resaltado no solo su apego al vehículo, sino también la durabilidad y buen estado de conservación que ha mantenido a lo largo del tiempo, convirtiéndolo en un ejemplo de longevidad y cuidado mecánico.
En un contexto donde los vehículos de alta gama suelen asociarse con celebridades, la decisión de Shin Hye-sun de seguir utilizando un coche modesto pero confiable ha generado reacciones positivas entre el público, quienes valoran su coherencia, sencillez y enfoque práctico frente al lujo ostentoso. Su elección no solo refleja una preferencia personal, sino que también pone en evidencia valores como la sostenibilidad, la responsabilidad y el apego a lo funcional sobre lo superficial.
