El médico especializado en cuidados intensivos Mario Alejandro Schiter, quien acompañó a Diego Armando Maradona durante su rehabilitación en Cuba en el año 2000, será el primer testigo en declarar este jueves en el juicio por la muerte del exfutbolista. Su testimonio reviste especial importancia, ya que en 2020 ya había advertido sobre los riesgos de la internación domiciliaria que finalmente se aplicó a Maradona, opinando entonces que era una decisión «arriesgada» y que el paciente debería haber sido derivado a un centro de rehabilitación especializado.
Según lo declarado en el debate oral nulo de 2025 ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de San Isidro, Schiter destacó que Maradona requería un seguimiento médico estricto tras el desgaste físico sufrido durante su descompensación en Uruguay. Además, el especialista confirmará que, tras ese episodio, el exjugador debía tomar medicación para el corazón debido a complicaciones previas, como una crisis hipertensiva y una arritmia ventricular grave. Este contexto es clave en el proceso, ya que se analiza que en sus últimos días Maradona no recibió el tratamiento cardíaco adecuado ni un monitoreo constante.
El testimonio de Schiter se complementará con el de Oscar Alberto Franco, cardiólogo del hospital Ipensa de La Plata, quien evaluó a Maradona semanas antes de su fallecimiento y recomendó al neurocirujano Leopoldo Luque realizar un estudio cardiológico de riesgo previo a la operación de cabeza. Según lo informado, Luque desestimó esa sugerencia.
El juicio, que se desarrolla en el marco de la investigación por las circunstancias de la muerte de Maradona, busca esclarecer las decisiones médicas que rodearon sus últimos días y su manejo terapéutico.
