El impacto de «Ruža pre nevestu»: Un análisis sobre estereotipos y la psicología del éxito televisivo
El programa de telerrealidad Ruža pre nevestu
(La rosa para la novia), producido por la televisión eslovaca Markíza y basado en el formato estadounidense The Bachelor, se ha convertido en un fenómeno de audiencia. Sin embargo, detrás del romance y el lujo, expertas sugieren que el formato actúa como un experimento social que refuerza dinámicas de poder obsoletas.
En una reciente conversación para el videopodcast O čom ženy (ne)hovoria
, la psiquiatra y psicoterapeuta Magdalena Frecer y Vitalia Bella, representante del editor jefe de Denník N, analizaron por qué este programa sigue cautivando al público a pesar de basarse en arquetipos y estereotipos de género muy marcados.
Un entorno diseñado para la emoción
Según Magdalena Frecer, la estructura del programa no es casual. El entorno cerrado y la convivencia constante de los participantes intensifican las experiencias emocionales. Frecer señala que el consumo de alcohol y la intervención de guiones preestablecidos crean reacciones impredecibles, afirmando que en el programa realmente se avivan las emociones
.
Desde una perspectiva psicológica, Frecer explica que el cerebro humano se siente atraído por historias con roles claramente definidos —donde se distingue fácilmente entre el «bueno» y el «malo»—, lo que permite al espectador juzgar a los participantes, sentirse superior o identificarse con algún protagonista.
Cifras de éxito y el fenómeno del «placer culpable»
El impacto de la serie es evidente en las estadísticas de consumo, especialmente entre el público joven y niños. En la plataforma Voyo, el programa ha alcanzado un hito histórico, llegando a impactar hasta al 60% de sus usuarios activos, convirtiéndose en el título más visto en la historia de dicha plataforma.
Para Vitalia Bella, esta popularidad responde en parte a una necesidad de evasión. En un contexto saturado de noticias negativas, muchos espectadores encuentran en el programa un guilty pleasure
(placer culpable). Además, Bella destaca que, a diferencia de los contenidos fragmentados de plataformas como Netflix o HBO Max, un programa televisivo masivo proporciona un tema de conversación común que une a las personas en su entorno social.
La dinámica de la competencia
La premisa de la temporada actual pone a competir a veinte mujeres, con edades comprendidas entre los 21 y 33 años, por el afecto de un solo hombre: Adrian Chabad, un empresario inmobiliario de 28 años residente en Dubái. Este formato, según las analistas, presenta la relación de pareja como una competencia por obtener el favor de un hombre dominante, una visión que dista significativamente de la realidad de las relaciones saludables.
