El retroceso del hielo marino en la Antártida obliga a los pingüinos de Adelia a modificar su dieta de peces a kril, según reveló un estudio publicado en Current Biology que analizó tres décadas de imágenes satelitales procesadas por investigadores de la Universidad de Clemson.
Imágenes satelitales procesadas por la Universidad de Clemson
El análisis de imágenes de los satélites Landsat de la NASA permitió estudiar a estas aves a lo largo del continente más austral del planeta, donde el pingüino emperador y el pingüino de Adelia enfrentan diversos desafíos ambientales. Un equipo multidisciplinario liderado por Casey Youngflesh, profesor asistente de Ciencias Biológicas de la Universidad de Clemson, se propuso responder una pregunta que la escala y el aislamiento del continente antártico dejaron sin respuesta durante décadas: qué comen los pingüinos de Adelia y cómo varía esa dieta con el ambiente.
El pingüino de Adelia, científicamente denominado Pygoscelis adeliae, es uno de los predadores más abundantes del océano Austral. Sus colonias, que pueden concentrar cientos de miles de individuos sobre afloramientos rocosos del continente antártico, producen cantidades masivas de guano, sus heces. Estas acumulaciones son tan voluminosas que los satélites Landsat de la NASA lograron detectarlas desde el espacio, tal como explicó Youngflesh en un artículo de The Conversation.
Relación entre el color del guano y la dieta de los pingüinos
La relación entre el color del guano y la dieta de los pingüinos resulta clave para la investigación.
Para traducir el color del guano en datos precisos sobre la dieta, el equipo recolectó muestras de guano en distintos puntos de la Antártida y las procesó con un espectrómetro, un instrumento que mide las propiedades del color con la precisión con la que lo haría un satélite, en un laboratorio improvisado a bordo de un barco en aguas antárticas. Mediante herramientas de química ambiental, determinaron qué composición dietaria había producido cada muestra y su color correspondiente. Posteriormente, integraron esa correspondencia en modelos estadísticos que organizan la información en niveles y procesaron cerca de 4.000 imágenes del programa Landsat para abarcar la distribución global de la especie entre 1984 y 2013, un período de tres décadas.
Espectroscopía de imágenes y análisis de isótopos estables
Los autores también combinaron espectroscopía de imágenes, una técnica que identifica materiales a partir de su color captado por satélite, con análisis de isótopos estables, un método de química que rastrea el tipo de organismos que consumió un animal a través de las huellas moleculares que persisten en sus tejidos. Los investigadores determinaron que la presencia o ausencia de hielo marino en las inmediaciones de cada colonia define la dieta de las aves: cuando el hielo es abundante, la dieta se inclina hacia los peces, y cuando escasea, el kril ocupa ese lugar. También documentaron diferencias marcadas en la alimentación de las colonias según la región del continente y variaciones entre temporadas dentro de un mismo año.
Impacto del retroceso del hielo marino en la supervivencia de los pichones
La caída del hielo marino, la competencia por el kril y la pesca industrial pueden reestructurar las redes alimentarias antárticas y afectar al pingüino de Adelia. Los pichones de pingüino de Adelia alimentados con peces tienden a pesar más que los criados a base de kril, y que un mayor peso al momento de abandonar el nido se asocia directamente con mayores probabilidades de sobrevivir hasta la adultez. Casey Youngflesh, Universidad de Clemson
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