El 28 de julio de 1976, la ciudad de Tangshan, en China, fue escenario de una catástrofe natural de gran magnitud. A las 3:42 de la madrugada, un terremoto de 7,6 grados sacudió la región, provocando consecuencias devastadoras de manera inmediata.
El impacto del sismo causó el colapso instantáneo de numerosas edificaciones y la destrucción de la infraestructura vial. Como resultado del desastre, muchas personas quedaron atrapadas entre los escombros, marcando uno de los episodios más críticos en la historia sísmica de la nación.
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