La electrohipersensibilidad (EHS) es una condición cada vez más prevalente, aunque aún poco reconocida a pesar de las numerosas investigaciones realizadas al respecto. A menudo se asocia con la intolerancia a los tratamientos químicos (MCS) y también se conoce como Sicem, o síndrome de intolerancia a los campos electromagnéticos. Se trata de una patología con múltiples consecuencias, como es el caso de Eva, residente de Freyming-Merlebach, quien la padece desde su infancia.
Actualmente, Eva se ve prácticamente confinada a su apartamento para minimizar la exposición a las ondas electromagnéticas que le provocan malestar.
