Un estudio reciente sugiere que el embarazo y la lactancia podrían estar asociados con un mejor funcionamiento cognitivo en mujeres después de la menopausia. La investigación indica que las mujeres que han estado embarazadas y amamantado tienden a mostrar niveles más altos de ciertas funciones cerebrales en comparación con aquellas que no lo han hecho.
Si bien los mecanismos exactos detrás de esta asociación aún se están investigando, los investigadores sugieren que los cambios hormonales y neurológicos que ocurren durante el embarazo y la lactancia podrían tener efectos protectores a largo plazo en la cognición. Estos cambios podrían fortalecer las conexiones neuronales y mejorar la reserva cognitiva, lo que ayudaría a las mujeres a mantener sus habilidades mentales a medida que envejecen.
Los hallazgos resaltan la importancia de considerar el historial reproductivo de una mujer al evaluar su salud cognitiva en la menopausia y más allá. Se necesitan más estudios para confirmar estos resultados y comprender completamente las implicaciones para la prevención y el tratamiento del deterioro cognitivo en mujeres.
