La industria salmonera de Tasmania ha lanzado una campaña publicitaria titulada «Tasmanianos dependen del salmón», centrada en testimonios de trabajadores vinculados a la piscicultura. La iniciativa surge tras conocerse que más de 9.000 toneladas de salmón de cultivo murieron en el estado durante los primeros tres meses de este año, pese al uso del antibiótico florfenicol, aprobado para combatir la enfermedad bacteriana Piscirickettsia salmonis. El permiso para usar florfenicol fue revocado el 4 de marzo debido a la detección de bajos niveles del antibiótico en otras especies, según indicó un portavoz de la EPA de Tasmania, quien añadió que el monitoreo de residuos concluyó recientemente en tres de las cinco concesiones de Tassal y que los informes finales se están preparando.
Embargada la industria del salmón: por qué menos en el menú es una buena noticia
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